Manu en su estado más puro, con 28 años, ya demostraba lo grande que era. Le cumplió el sueño a toda una escuelita de básquet, de tener una tarde con él, de jugar, y hasta trajo material deportivo en una valija para el club. Llegó en el marco de un proyecto de dictar clínicas de basquetbol en todo el país.
Los consejos e indicaciones de Ginobili llegaron a la capital jujeña, y las emociones no estuvieron de lado. El técnico, Omar Vaquera, manifestó en aquel entonces que “después de tanto trabajo, de los sueños que tuve que volcar en los chicos lo que aprendí, que haya llegado a nosotros él, es un orgullo”.
A los 41 años, nos anunció que dejaría de deslumbrarnos dentro del rectángulo. Pero su leyenda y su legado, está escrito por todo el mundo. Esta huella fue la que dejó en Jujuy
https://www.facebook.com/Canal7deJujuy/videos/333346687234010/?q=canal%207%20de%20jujuy