La noche del domingo en Tucumán no fue una más. Mientras una tormenta convectiva severa afectaba el centro de la provincia, un espectacular destello azulado atravesó las nubes, pero con una dirección inusual: hacia arriba. El fenómeno, conocido como Blue Jet (chorro azul), fue captado por usuarios en redes sociales y confirmado rápidamente por especialistas atmosféricos.
¿Qué es un Blue Jet y por qué ocurrió en Tucumán?
A diferencia de los rayos convencionales que descienden a la tierra, el Blue Jet es una descarga eléctrica ascendente. Según los analistas de la Red de Estaciones Meteorológicas, este evento alcanzó la estratósfera superior, penetrando unos 50 kilómetros en la atmósfera a una velocidad increíble de 100 kilómetros por segundo.
Su formación requirió condiciones extremas que se alinearon sobre el cielo tucumano:
- Nubes gigantes: Una estructura de cumulonimbus con gran desarrollo vertical.
- Frío extremo: La temperatura en el tope de la nube cayó por debajo de los -70°C.
- Química atmosférica: El color azul brillante se produjo por la excitación de moléculas de nitrógeno en la alta atmósfera.
Un registro histórico para la ciencia argentina
Lo que hace especial al "rayo azul" de Tucumán es su nitidez. Al no haber nubosidad alta que lo tapara, las cámaras de alta sensibilidad lograron imágenes que superan en calidad a eventos registrados anteriormente en el Chaco paraguayo o el Amazonas.
Este hallazgo tiene un valor científico fundamental:
- Estudio del clima espacial: Permite entender cómo se transfiere energía entre la tropósfera y la ionósfera.
- Soberanía tecnológica: Validó la eficacia de las nuevas redes de monitoreo instaladas recientemente en suelo argentino, que hasta ahora dependían mayoritariamente de imágenes de la Estación Espacial Internacional (EEI).
- Sin peligro: Los expertos aclararon que, pese a su impacto visual, el fenómeno no genera ondas de choque audibles ni afecta las telecomunicaciones terrestres.
Un fenómeno en aumento
Los meteorólogos vinculan este avistamiento al incremento de sistemas tormentosos de gran escala en el Cono Sur durante el último año. Aunque estos eventos son breves y difíciles de captar, la tecnología local y la atención de los aficionados a la astronomía permitieron documentar uno de los mejores registros de este tipo a nivel global. Así se ve el fenómeno desde el cielo
Desde la perspectiva de un satélite o de la Estación Espacial Internacional (EEI), el Blue Jet se percibe como un potente "pulso de energía azul" que emerge del corazón de las nubes de tormenta. A diferencia de los rayos comunes que iluminan la nube desde adentro, este fenómeno atraviesa el techo del sistema tormentoso como un cono de luz brillante y simétrico que se ensancha a medida que asciende, desapareciendo gradualmente al alcanzar los límites de la ionósfera. Vista desde el espacio, la descarga parece un chorro de plasma eléctrico que conecta las tormentas terrestres con el borde del vacío exterior.