¿Qué define la infancia de un niño en Texas frente a uno en Malaui? Para el fotógrafo Gabriele Galimberti, la respuesta está sobre el suelo de sus habitaciones. Su proyecto "Toy Stories" se ha convertido en un fenómeno visual que documenta la diversidad social y económica del planeta a través de los objetos más preciados de los más pequeños: sus juguetes.
Durante casi tres años, Galimberti recorrió el mundo con una premisa simple: pedirle a los niños permiso para retratarlos con sus pertenencias. El resultado es una colección de imágenes simétricas donde cada juguete está perfectamente ordenado, creando un inventario visual de la vida de sus dueños.
"A su edad, todos son iguales: solo quieren jugar", afirma el autor. Sin embargo, las diferencias son profundas. Mientras en los países desarrollados los niños suelen poseer colecciones masivas de plástico y tecnología, en zonas rurales de África o Asia, un par de gafas viejas o un único peluche cargan con el mismo peso emocional. La obra no solo es un estudio antropológico, sino un espejo de las aspiraciones familiares y la desigualdad global.