A 40 años del inicio de la magia: el día que Maradona destrabó su racha goleadora en México '86 ante la poderosa Italia
Un día como hoy, pero de 1986, Diego Armando Maradona anotaba su primer gol en el Mundial de México, el certamen que lo terminaría consagrando en lo más alto de la historia del fútbol.
Una obra de arte que desafió a la física
El seleccionado dirigido por Carlos Salvador Bilardo venía de un sólido debut con victoria 3-1 ante Corea del Sur, partido en el que el "Diez" aportó tres asistencias pero no pudo convertir. Frente a los europeos, vigentes campeones del mundo en ese entonces, la historia empezó cuesta arriba tras un gol de penal de Alessandro Altobelli a los 6 minutos.
Sin embargo, a los 34 minutos del primer tiempo, llegó la jugada que quedó grabada en las pupilas de los futboleros. Jorge Valdano pinchó una pelota espectacular hacia la izquierda del área. Sin dejarla caer, casi sin ángulo y bajo la implacable marca del legendario defensor Gaetano Scirea, Maradona sacó un zurdazo sutil y quirúrgico. La pelota flotó por encima del arquero Giovanni Galli y se clavó de manera imposible contra el segundo palo.
Anatomía de un engaño perfecto
Lo que vuelve verdaderamente majestuosa a esta anotación es la milimétrica deconstrucción del movimiento. Años más tarde, el propio arquero italiano Giovanni Galli confesaría que la jugada lo dejó estático porque el manual del delantero indicaba que Maradona, entrando a máxima velocidad y encajonado por la línea de fondo, sacaría un fierrazo violento al primer poste.
En lugar de eso, el capitán argentino desaceleró el tiempo en el aire, arqueó el cuerpo con una plasticidad asombrosa y "cacheteó" el balón con el empeine interno. Fue un engaño de billarista que transformó una jugada incómoda y de altísima presión en una caricia poética e indefendible para la mejor defensa del planeta.
El puntapié inicial hacia la Copa del Mundo
Este tanto no solo significó el primer grito sagrado de Diego en territorio mexicano, sino que le dio a la Selección Argentina la inyección anímica definitiva para consolidar su liderazgo en la zona, clasificar a los octavos de final y embalarse en un camino invicto que culminaría con la recordada vuelta olímpica en el Estadio Azteca. En total, Maradona cerraría aquella Copa del Mundo con 5 goles, siendo este toque sutil contra los italianos el cuadro que inauguró su obra maestra.