Dolor en el fútbol: murió Fernando Gayoso, el histórico entrenador de arqueros de Boca y artífice de los penales
El mundo del fútbol argentino está de luto. Este martes 26 de mayo se confirmó la muerte de Fernando Gayoso, el histórico y sumamente respetado entrenador de arqueros que marcó una era dorada en Boca Juniors. Tenía 55 años y se encontraba internado debido a complicaciones derivadas de una neumonía severa, en el marco de su lucha contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
La triste noticia fue dada a conocer por su hijo Franco a través de un desgarrador posteo en sus redes sociales. "Hoy, 26 de mayo, se fue una leyenda, alguien que me enseñó todo en esta vida, que luchó con toda su alma contra todo y, sobre todo, contra esta enfermedad", escribió el joven, quien además recordó que su padre ahora se encuentra "en el cielo con mami", haciendo alusión a otra dura pérdida que golpeó recientemente a la familia.
El estratega silencioso de los doce pasos
Gayoso se convirtió en un mito para los hinchas xeneizes por su extraordinario y meticuloso trabajo en un aspecto determinante: la preparación específica y el análisis de los penales. Bajo su ala, Boca ostenta la increíble estadística de haber ganado 14 de 17 definiciones desde los doce pasos.
Fue el gran cerebro y el héroe invisible detrás de las consagraciones del club, potenciando al máximo a figuras de la talla de Agustín Rossi y Sergio "Chiquito" Romero, claves para alcanzar la final de la Copa Libertadores 2023. Además de su huella imborrable en la Ribera, construyó una impecable carrera como formador en otros grandes clubes de la región como Racing Club, Vélez Sarsfield, Tigre y Nacional de Uruguay.
Su lucha contra la enfermedad
Diagnosticado en 2022, Gayoso hizo pública su enfermedad recién en 2024. El impacto de la noticia lo conmovió profundamente, llegando a confesar el año pasado en una entrevista: "Cuando me dijo el médico que muy probablemente sea ELA, dije 'acá se terminó todo'".
A pesar de que el avance de este trastorno neurodegenerativo lo obligó a dejar la alta exigencia del día a día con el plantel profesional, su amor por el deporte y por Boca pudo más. El club lo cobijó y él logró reconfigurar su rol para mantenerse en actividad, desempeñándose hasta el último tiempo como coordinador general de arqueros de las divisiones inferiores y reserva.
Reconocido de forma unánime por el ambiente deportivo no solo como un profesional brillante sino como "un gran tipo", el fútbol despide hoy a un formador que dejó una huella tan silenciosa como profunda en la historia grande del deporte nacional.
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