La República Democrática del Congo es una de las selecciones debutantes en la Copa del Mundo, pero en su historia guarda un antecedente de hace 52 años. Su presencia en la cita mundialista coloca al país en la élite del fútbol, una realidad más acorde al rol importante que ocupa en el continente africano, a partir de su ubicación, su geografía y su numerosa población.
El equipo dirigido por Sébastien Desabre forma parte del Grupo K, una zona exigente en la que comparte con Portugal, Colombia y Uzbekistán. Su antecedente mundialista se remonta a Alemania 1974, cuando el país participó bajo la denominación de Zaire. Aquella fue una experiencia dura en lo deportivo, pero también histórica: representó la primera presencia en un Mundial de una selección del África subsahariana, por lo que dejó huella en la historia del fútbol africano.
Ahora, la República Democrática del Congo consiguió su pasaje al Mundial 2026 a través del repechaje internacional. Tras participar de las Eliminatorias africanas, la selección de Congo jugó la Llave A del repechaje internacional junto con Nueva Caledonia (Oceanía) y Jamaica (CONCACAF). Al ser la mejor de las tres selecciones en el Ranking FIFA, avanzó directamente a la final en Guadalajara ante Jamaica. Ganó por 1 a 0 con un gol en tiempo extra para llegar a su primer Mundial.
Dónde queda República Democrática del Congo y por qué no hay que confundirla con la República del Congo
La República Democrática del Congo queda en África Central, en una zona clave del continente. Es un país enorme, ubicado en el corazón africano, y limita con varias naciones: República Centroafricana, Sudán del Sur, Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania, Zambia, Angola y la República del Congo. También tiene una pequeña salida al océano Atlántico.
Su capital es Kinshasa, una de las ciudades más grandes y pobladas de África. Un dato curioso es que está ubicada frente a Brazzaville, capital de la República del Congo, del otro lado del río Congo. Esa cercanía suele generar confusiones, pero se trata de dos países distintos: uno es la República Democrática del Congo, también llamada Congo-Kinshasa, y el otro es la República del Congo, conocida como Congo-Brazzaville.
Por superficie, la República Democrática del Congo es uno de los países más grandes del planeta y el segundo más extenso de África, detrás de Argelia. Su territorio ocupa buena parte de la cuenca del río Congo, una región marcada por selvas, sabanas, recursos naturales y una enorme diversidad cultural. Con una población de más de 114 millones de habitantes, es el 13° país más poblado del planeta.

El idioma oficial es el francés (es el país de habla francesa con más habitantes, por encima de Francia, incluso), aunque también se hablan varias lenguas nacionales, como lingala, suajili, kikongo y tshiluba. Esa mezcla cultural también se refleja en el fútbol: muchos de sus jugadores nacieron o se formaron en Europa, pero eligieron representar al país de sus raíces.
En términos futboleros, la República Democrática del Congo es conocida por el apodo de Los Leopardos. Su presencia en el Mundial 2026 aparece como una oportunidad para que una selección con mucha historia continental vuelva a instalarse en el universo futbolístico.
República Democrática del Congo y su antecedente mundialista como Zaire
La primera participación mundialista de la actual República Democrática del Congo fue en Alemania 1974, pero en aquel momento el país se llamaba Zaire. Ese nombre fue utilizado entre 1971 y 1997, durante el gobierno de Mobutu Sese Seko.
En las Eliminatorias para 1974, Zaire logró una clasificación muy importante. Derrotó a Marruecos en Kinshasa y se convirtió en el primer seleccionado del África subsahariana en llegar a una Copa del Mundo. Para el continente, fue un paso enorme porque hasta entonces la representación africana en las Copas del Mundo había sido muy limitada.
La experiencia en Alemania, sin embargo, fue complicada. Zaire integró un grupo durísimo y terminó eliminado en primera ronda, sin puntos y sin goles a favor. El golpe más fuerte fue una derrota 9-0 ante Yugoslavia, uno de los resultados más abultados de la historia mundialista. También enfrentó a Escocia y Brasil, en una campaña que quedó marcada por problemas internos y un contexto político pesado.
Uno de los momentos más recordados de aquel Mundial fue el episodio del tiro libre contra Brasil, cuando Mwepu Ilunga salió de la barrera y pateó la pelota antes de que el rival ejecutara. Durante mucho tiempo se lo presentó como una jugada insólita o como desconocimiento del reglamento, pero con los años se entendió como una escena atravesada por la tensión, los reclamos del plantel y la presión que vivía el equipo.

Más allá de ese recuerdo, Zaire también supo ser una selección fuerte en África. Se consagró en la Copa Africana de Naciones de 1974 y tenía futbolistas de peso en el continente.
Ahora, más de medio siglo después, Los Leopardos vuelven con otra estructura, otros nombres y una expectativa distinta: competir, ilusionarse y dejar una imagen más cercana al potencial futbolístico que el país siempre prometió.
