Escándalo mundial con Japón: se plantaron ante la mala condición de las canchas en México y mudaron su búnker a Estados Unidos
Un verdadero escándalo logístico sacudió la previa del Mundial 2026 en territorio mexicano. La Selección de Japón protagonizó una de las noticias más comentadas de la semana tras plantarse firmemente ante los organizadores y negarse a entrenar en el lugar que les habían asignado originalmente debido al pésimo y peligroso estado del campo de juego.
La delegación nipona llegó a la ciudad de Monterrey para iniciar su campamento de preparación. El plan estipulaba que trabajarían durante toda la semana en el Centro de Entrenamiento de Tigres (UANL). Sin embargo, al pisar la cancha principal del complejo felino, el cuerpo técnico y las figuras del equipo estallaron de bronca al encontrarse con un terreno completamente irregular, duro, lleno de pozos y con parches de tierra.
El miedo a las lesiones y un entrenamiento improvisado
El volante estrella de la Real Sociedad de España, Takefusa Kubo, no ocultó el malestar del plantel: "La cancha no estaba bien, tenía muchos pozos. Tuvimos que cambiar el lugar porque los jugadores tenían miedo de arrancar a correr o de ir a pelear cada pelota". Las imágenes del predio se volvieron virales en las redes sociales, donde los usuarios destrozaron a la organización tildando el espacio de "potrero".
Ante la gravedad de la situación, los japoneses estuvieron a punto de abandonar el país de manera inmediata. El miércoles por la mañana, de hecho, se vieron obligados a improvisar una práctica de emergencia en las canchas comunes de la Facultad de Medicina de la universidad local para no perder el día de trabajo.
Por otra parte, la despedida de la delegación asiática no estuvo exenta de polémica y dejó un sabor amargo en la afición local. Según trascendió a través de diversos comentarios en redes sociales, los integrantes de la Selección de Japón abandonaron el país visiblemente enojados y molestos por los inconvenientes sufridos. Varios fanáticos que se acercaron a las puertas del hotel para despedirlos lamentaron públicamente que los jugadores se marcharan con actitudes distantes y frías, ignorando los saludos y muestras de cariño a pesar de la larga espera de los hinchas bajo el sol.
Rayados al rescate y el viaje final a Estados Unidos
Para evitar un ridículo internacional mayor, las autoridades del Club de Fútbol Monterrey (Rayados) —el clásico rival de Tigres— intervinieron de urgencia. Ofrecieron abrir de inmediato las puertas de su complejo de alto nivel, El Barrial, para recibir a los asiáticos. Allí, los "Samuráis Azules" pudieron completar sus entrenamientos semanales con total normalidad y comodidades.
Tras este agitado paso por México, el seleccionado japonés armó las valijas de forma definitiva y viajó rumbo a los Estados Unidos (estableciendo su base final en Nashville y Dallas) para encarar los últimos días antes de su debut mundialista.
Para cerrar el tenso momento, la dirigencia de Tigres terminó pidiendo disculpas formales a la delegación de Japón y les entregó un jarrón artesanal inspirado en la técnica tradicional del Kintsugi como una ofrenda de paz.
El jefe de Tigres les regaló un jarrón hecho con esa técnica y puso un mensaje muy lindo: dijo que las grietas de la vasija representan los problemas que tuvieron, pero que el oro que las une es el símbolo de la amistad y el respeto que ahora tienen con Japón.
Además del jarrón, el club mexicano le dio estos detalles a la delegación asiática:
- Camisetas oficiales: Le regalaron un jersey de Tigres a cada jugador.
- Bufandas del club: Un lindo recuerdo para llevarse a su país.
- Hospitalidad: Los recibieron con un evento especial donde también hubo chicos de la comunidad japonesa que viven en México