Máximo Velázquez nació en El Cadillal (Perico) en 1931. Inició sus estudios primarios pero no pudo terminarlos y se mudó a la localidad de La Mendieta donde vivió gran parte de su vida y trabajó en el ingenio. Actualmente tiene 90 años y una trayectoria deportiva plagada de logros, pero lo sorprendente es que sigue practicando atletismo.
“El deporte para mí es una alegría”, dijo Máximo.
A los 14 años comenzó jugando al fútbol y representó a Jujuy en los Juegos Nacionales Evita hasta que llegó a jugar en primera división en Palo Blanco.
“Empecé a trabajar a los 12 años y también con el fútbol. A los 15 ya jugaba en primera en Palo Blanco, jugaba de 4. Lo hice durante 45 años”, contó.
Pero el fútbol no fue el único deporte que practicó Máximo, porque sus aspiraciones se volvieron mucho mayores cuando se inició en tiro al blanco y atletismo luego de jubilarse como jefe de sección calderas en el Ingenio Río Grande.
Como corredor representó a la provincia e incluso al país y ganó competencia a nivel local, nacional e internacional.
Cuando le preguntaron cuántos trofeos ganó, reveló que “más de 260” y dijo que a esta altura las medallas son incontables, pero entre todas calcula un peso de 7 kilos.
Si bien tuvo una vida plagada de éxitos, también narró momentos tristes que lo hicieron dudar acerca de su continuidad en el mundo deportivo debido a un accidente cuando tenía 35 años y que lo tuvo durante 4 años en recuperación.
“Pensaba que no iba a poder volver más”, lamentó.
Sin embargo, la fortaleza de Máximo estaba intacta y pudo recuperarse para seguir cosechando triunfos.
A sus 90 años el atleta continúa compitiendo y es un ejemplo para miles de jovencitos jujeños que recién comienzan y aspiran a romper marcas y ven en Máximo un exponente digno de imitación.
“No tengo pensado abandonar, me siento muy feliz”, aseguró finalmente acerca de su continuidad en las pistas.