Murió Ernesto Cherquis Bialo: el adiós a un maestro del periodismo
El periodismo argentino está de luto. Este viernes 20 de marzo de 2026, a las 21:56, se apagó la voz y la pluma de Ernesto Cherquis Bialo. El reconocido cronista, que marcó una época de oro en el periodismo deportivo, falleció a los 85 años en el Hospital Alemán de Buenos Aires, donde permanecía internado a causa de una leucemia que se había agravado en los últimos meses.
Nacido en Montevideo en 1940, pero porteño por adopción y convicción, Cherquis Bialo fue mucho más que un periodista; fue un narrador de epopeyas. Su nombre quedará ligado para siempre a la revista El Gráfico, donde ingresó en 1963 y llegó a ser director entre 1984 y 1990.
El hombre que "vio" el boxeo
Si bien cubrió todos los deportes, su firma fue sinónimo de boxeo. Bajo el seudónimo de "Robinson" (en honor a Sugar Ray Robinson), relató como nadie las noches de gloria en el Luna Park. Fue testigo presencial de hitos mundiales como:
- "The Rumble in the Jungle": La histórica pelea entre Muhammad Ali y George Foreman en Zaire (1974).
- La era Monzón: Cubrió cada una de las defensas del santafesino y escribió su biografía oficial.
- El fenómeno Bonavena: Fue amigo personal de Ringo y relató su épica ante Ali en Nueva York.
Una carrera polifacética
Cherquis no solo brilló en el papel. Su paso por la televisión y la radio dejó frases y momentos icónicos, como su labor en la AFA como vocero de Julio Grondona (2008-2016), donde su estilo barroco y su histrionismo frente a las cámaras lo convirtieron en un personaje central de la escena pública.
En sus últimos años, volvió a cautivar a los lectores con sus columnas dominicales en Infobae, donde desmenuzaba la historia con una memoria prodigiosa. "Las crónicas de Cherquis no se leían, se escuchaban", dicen sus colegas, destacando su capacidad para transportar al lector al vestuario de Maradona en el Mundial 94 o al tablero de ajedrez de Fischer y Spassky en Islandia.
El rigor del maestro
Sus discípulos lo recuerdan como un director exigente pero protector de la verdad periodística. Se cuenta que una vez defendió a un joven cronista ante una queja de Guillermo Vilas, sentenciando: "Si el periodista hizo bien su trabajo, lo que manda es el rigor, no la figura".
Hoy, el deporte argentino pierde a uno de sus mejores relatores. Se fue Cherquis Bialo, el hombre que enseñó que detrás de cada resultado hay una historia humana, y que el periodismo, ante todo, es el respeto sagrado por el lector.