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Tiene 13 años, era ambulante y sueña con jugar en River: lo convocó la Selección jujeña

La historia de Facundo emociona. No tenía plata para pagar la cuota del club y salía a vender con su mamá. Volvió a jugar y lo convocó la Liga.

facundo-jugador-de-futbol2
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04-10-2022

Facundo tiene 13 años, es del barrio Alto Comedero y su sueño es el de muchos pibes: jugar en un equipo de fútbol de primera división y ser convocado para la Selección argentina. La historia del chico del popular barrio de Jujuy está llena de esperanza, pero también de dificultades que hicieron que casi deje su mayor deseo de lado.

"Yo era ambulante y no venía a jugar. Y de un día para otro el Adrián me fue a hablar y me dijo si quería ir al Monumental. Me invitó, me llevó y disfruté", contó Facundo a las cámaras de Canal 7. Cuando habla de Adrián se refiere al profesor del Club Comercio de Alto Comedero, que entrena a pequeños y no tan pequeños que se desviven por jugar a la pelota.

Pisar el césped de la cancha de River hizo que todo cambiara. "Después, cuando volvimos le metí ganas a entrenar y fue una sorpresa quedar seleccionado", relató haciendo mención a que fue elegido por la Liga Jujeña para integrar el Seleccionado Sub 13.¿Por qué dejó de ir a entrenar? "No me alcanzaba la plata para la cuota". La limitación económica hizo que Facu no siguiera yendo al club y explotando su talento. "Mi mamá no podía y salíamos a vender. Vendíamos bolsas de residuos, íbamos a la feria a vender ropa, para ayudar a mi mamá y tener comida", explicó.

A la par de la pasión por la pelota, sabe que no tiene que dejar de lado su formación académica. "Estoy en el Provi 3 y tengo que meterle para hacer algo bueno en el futuro", sostuvo el jugador.

Cuando habla del fútbol a Facu se le encienden los ojos y le cambia el tono de voz. "Mi sueño es jugar en el Monumental, también quedar seleccionado para Argentina, a todo chico le gustaría pero no hay muchas posibilidades", reconoce.

FAMILIA Y LUCHA

El adolescente no deja de agradecer a "mi abuela y mi abuelo, que son los dueños de la casa y que nos reciben con orgullo. A mi mamá muchas gracias por ayudarme a salir adelante y -de nuevo- a mi abuela que me da el pan de todos los días".

"No venía a jugar a la pelota y a cumplir mis sueños por problemas y eso para mí fue un dolor", dijo con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta. Inmediatamente, le tendió los brazos a su mamá y se fundieron en un abrazo. Los más contenedores del mundo.

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