Economía

Según la UCA, la pobreza cayó al 36,3% y se ubica en el nivel más bajo desde 2018

Se presentaron los datos actualizados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina 2025.

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pobreza en argentina Chequeado

04-12-2025 14:27

Luego del fuerte deterioro registrado en 2024, marcado por la inflación y la caída de la actividad económica, los principales indicadores sociales muestran una recuperación durante 2025. Así lo revela la última actualización de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), elaborada por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA (ODSA-UCA).

El informe señala una baja significativa en la pobreza y la indigencia, un aumento en la capacidad de ahorro de los hogares y una reducción del porcentaje de familias que declara vivir bajo “estrés económico”. Aunque la mejora acompaña la estabilización inflacionaria observada en el año, los especialistas advierten que aún persisten niveles estructurales de vulnerabilidad en amplios sectores de la población.

Qué muestran los nuevos datos

Según el estudio, la pobreza por ingresos se ubicó en 36,6% en el tercer trimestre de 2025, una reducción marcada respecto del 45,6% registrado en igual período de 2024, cuando el indicador alcanzó el valor más alto desde 2005. Para el Indec, la pobreza del primer semestre fue del 31,6%.

La indigencia también registró una fuerte caída: pasó de 11,2% en 2024 a 6,8% en el tercer trimestre de este año. Las cifras del Indec ubican el indicador en 6,9%.

La encuesta realizada en aglomerados urbanos de más de 80.000 habitantes como AMBA, Córdoba, Rosario, Mendoza, Salta, Tucumán y Mar del Plata, tomó una muestra de 3.000 hogares, con un error muestral del 1,8%.

Más allá de la mejoría anual, los investigadores remarcan que la Argentina mantiene un “piso estructural” de alrededor del 25% de pobreza y 5% de indigencia desde hace dos décadas, con oscilaciones marcadas según el ciclo económico.

Pobreza - canasta

Ingresos, inflación y tensiones persistentes

En el análisis de la evolución reciente, el ODSA-UCA destaca que la reducción de la inflación y la recuperación parcial de los ingresos, tanto laborales como provenientes de transferencias y programas sociales, influyeron positivamente en los indicadores. Sin embargo, aclara que las mejoras aún no constituyen evidencia de un cambio profundo en las condiciones de vida.

También advierte que los cambios en tarifas y servicios durante la estabilización pueden estar “sobreestimando” la mejora, al modificar la estructura de gastos de los hogares y reducir su capacidad real de consumo.

Ahorro, estrés financiero y brechas dentro de los hogares

El informe muestra que disminuyó al 46,8% la proporción de la población que declara no llegar a cubrir sus necesidades básicas, frente al 50% de 2024. La brecha es mayor en los hogares con niños y adolescentes: el estrés financiero alcanza al 52,6%, mientras que en los hogares sin menores desciende al 34,9%.

También creció la cantidad de familias que dice tener capacidad de ahorrar, aunque se mantiene en niveles bajos. Según la encuesta, pasó del 8% en 2024 al 10,2% en 2025.

Un alivio que todavía no garantiza un cambio duradero

Los investigadores subrayan que las mejores condiciones registradas este año se asemejan a las de otros períodos de estabilización, como 2018/2019 y 2022/2023, pero todavía no permiten hablar de una transformación estructural. La sostenibilidad de estos avances dependerá de la evolución económica y del impacto de los precios regulados en los próximos meses.

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