En su presentación en el show de medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny, rompió todos los récords: más de 75 mil personas en el estadio y más de 142 millones de espectadores a nivel global, cifras históricas que lo consolidaron como el artista del momento.
El espectáculo fue una puesta en escena cargada de identidad latina, cuidada al detalle y con una narrativa emocional que conectó con millones. Uno de los momentos que más repercusión generó fue cuando Bad Bunny entregó un Grammy a un niño sobre el escenario, una escena que rápidamente se volvió viral.
En un primer momento, en redes sociales circuló la versión de que se trataba de un menor detenido en un operativo reciente del ICE, pero esa información fue desmentida. El niño es Lincoln Fox, actor y modelo infantil de 5 años, con raíces argentinas y egipcias.
Durante el show, Lincoln representó a un Bad Bunny niño: un Benito Martínez imaginario que nunca dejó de creer en sus sueños y que, de manera simbólica, recibe un Grammy de su versión adulta. La escena fue interpretada como un mensaje de perseverancia, identidad y memoria personal, y se convirtió en uno de los momentos más compartidos de toda la presentación.

Tras el evento, Lincoln publicó un mensaje en sus redes sociales que terminó de emocionar a los seguidores: "Recordaré este día por siempre. Fue un verdadero placer", escribió junto a imágenes del espectáculo.
Según destaca su biografía, Lincoln es actor, hijo de madre argentina y padre egipcio, una combinación cultural que lo transformó, sin buscarlo, en un símbolo de diversidad dentro de uno de los escenarios más vistos del planeta.