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Día Mundial de las Abejas: más necesarias de lo que creemos para vivir

Las abejas son polinizadores indispensables para el equilibrio del medioambiente. En la Argentina también son motor de la apicultura y la industria de la miel.
abejas
20-05-2021
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Existen más de 20.000 especies de abejas y su rol es indispensable en el equilibrio de los ecosistemas y en la subsistencia de la humanidad. Ellas son las responsables de transportar el polen de una flor a otra y de esta manera mejorar la producción de alimentos a través de la polinización.

Esos cultivos que son polinizados por las abejas son los que nos alimentan diariamente y a través de la colmena se pueden obtener distintos productos para el consumo humano. Pero no todo es miel, también se producen la jalea real y propóleos.

La abeja forma parte de los 40.000 polinizadores que existen en el mundo, que aseguran la biodiversidad de los ecosistemas. Las colonias de abejas pueden utilizarse como indicador de la salud ambiental.

Abejas melíferas

Facundo Pedraza es estudiante de Ingeniería agronómica en FAUBA y hace cuatro años que forma parte de la Cátedra de Apicultura como Ayudante, y cuenta que “dentro de las colmenas de Apis mellifera hay abejas hembras estériles, que son las obreras, que se encargan de la mayor parte del trabajo, del mantenimiento".

Para quienes suelen preguntarse quién es la abeja reina, también llegó la aclaración: "La hembra fértil es la reina, que es la que se encarga de la reproducción de la colmena, y tenemos los machos que son los zánganos pero son esporádicos, dado que se encuentran solo durante una parte del año que es la primavera y el verano que es cuando sucede la fecundación de la abeja reina". El panorama que describe Pedraza se da en caso de las colmenas sociales, pero detalla a Clarín? que hay otros casos en los que las abejas son solitarias.

Profesionalización en el país

Alicia Basilio es bióloga y Profesora a cargo de la Cátedra de Avicultura, Cunicultura y Apicultura especializada en Apicultura dentro de la Tecnicatura de Producción Orgánica en Facultad de Agronomía de la UBA, y cuenta: “En la Facultad no formamos apicultores sino ingenieros o técnicos que pueden utilizar a la apicultura como herramienta, primero para polinizar cultivo pero también para desarrollo social y que conozcan la parte de producción de alimentos porque la miel es un alimento natural y al que cada vez se le descubren más propiedades”.

En el país existe una Licenciatura en Apicultura para el desarrollo que la dicta la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires con Sede en Tandil en la participan ad honorem muchos especialistas del sector.

Asimismo, el presidente de la Sociedad Argentina de Apicultura (SADA) cuenta que en la sociedad que hoy cuenta con 4.500 socios activos, ofrecen distintos grados de formación todos en categoría de cursos entre los que se pueden encontrar: Iniciación Apícola, Perito Apicultor e Intensivo en Apícola Profesional.

Programa Nacional Apícola

Carolina López, Especializada en Melisopalinología y flora apícola en el Área de Apicultura del INTA del Delta del Paraná, a su vez es parte del Programa Nacional Apícola y es Docente Ayudante de primera simple de la FAUBA.

Carolina es especialista en caracterizar mieles y explica que con su saber en conjunto con un grupo de especialistas en la materia se elaboró una Guía para caracterizar las mieles argentinas, coordinada por la investigadora del Programa Nacional Apícola del INTA (PROAPI), Laura Gurini, siendo el primer trabajo científico de esta temática.

El fin de sumar es herramientas para la diferenciación por origen botánico o geográfico de las mieles del país, aportando al agregado de valor. Además permite atender la demanda de segmentos dentro de este mercado mundial con un producto altamente competitivo. Se estudia la variación de colores de la miel que cambia según el néctar a partir del cual la producen y aportan minerales acorde a la región en la que se encontraba la flor que se utilizó como materia prima.

De esta forma se mejora la situación de los productores al ofrecer un producto que puede exportarse, pero también la de los consumidores que pueden aprender más acerca de las mieles que consumen, su origen y sus beneficios.

La Sociedad de Argentina de Apicultores

Lucas Martínez Presidente de la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA) habló con Clarín sobre la Sociedad gremial creada en 1938 por iniciativa de un grupo de apicultores que tuvo el deseo de reunir a quienes trabajan en el sector.

“En 2010, la Sociedad hace un cambio en su conformación y en su estatuto a través de una asamblea extraordinaria en donde genera lo que se llama el Consejo general de la Sociedad Argentina de Apicultores, a donde se pueden asociar cooperativas, asociaciones y centros apícolas. Todas entidades de primer grado que estén legalmente conformadas para formar este Consejo, que es la unión de las diferentes entidades que existen en el país”, cuenta.

Esto le dio margen a extenderse en el sector y “de esta manera, la sociedad tiene dos tipos de socios. Socios físicos que son personas, apicultores y gente del medio, también hay comercializadores, fabricantes de insumos y entidad apícolas”, detalla Martínez.

Hoy SADA cuenta con 500 socios activos, personas físicas. Sumado a las entidades que son aproximadamente son unas veinte, da un total de 4.500 de socios directos.

Existe un Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA) donde los apicultores deben estar inscriptos previamente para formar parte de SADA.

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