Estados Unidos ejecutó una nueva serie de bombardeos sobre territorio de Irán con el objetivo de mermar el potencial militar de ese país. La ofensiva aérea y naval se concentró en la periferia del estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas internacionales más importantes para el comercio global.
El operativo militar se concretó horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara de forma pública que los incidentes reportados en la zona representan la finalización del cese de hostilidades. Desde el ejército estadounidense señalaron que la finalidad es resguardar la libre circulación de embarcaciones.
Objetivos de la incursión norteamericana
De acuerdo con datos provistos por el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM), las agresiones intentan desgastar la capacidad operativa de las fuerzas iraníes. La administración norteamericana responsabiliza directamente a Teherán por los recientes incidentes documentados contra buques mercantes y tripulaciones civiles cerca de la costa de Omán.
Los reportes de los medios estatales iraníes confirmaron la existencia de múltiples detonaciones en la geografía del sur de su país. Las explosiones afectaron principalmente a la ciudad portuaria de Bandar Abbas y a la localidad costera de Sirik, generando alarma en toda la región.
Las maniobras de ataque incluyeron bombardeos focalizados en la costa sur y en la isla de Kharg. Como consecuencia de estas acciones directas, las autoridades confirmaron el fallecimiento de al menos ocho militares de origen iraní y de un integrante de la Guardia Revolucionaria.
Ruptura del acuerdo y declaraciones
La acción bélica de Washington representa una alteración radical del panorama diplomático reciente. El gobierno de Irán denunció formalmente que los bombardeos perpetrados por las fuerzas aéreas norteamericanas constituyen una violación abierta del alto el fuego permanente que ambas naciones habían suscripto el pasado 17 de junio.
Por su parte, el mandatario estadounidense expuso su postura durante una intervención oficial ante los miembros de la OTAN. Trump manifestó su rechazo a reanudar canales de diálogo con los representantes del gobierno de Teherán, argumentando que el pacto previo carece de vigencia práctica.
Respuesta militar de la Guardia Revolucionaria
La reacción de las fuerzas de seguridad de la nación persa no se hizo esperar tras el asalto a sus puertos. Según un cable emitido por la agencia estatal IRNA, la facción militar de la Guardia Revolucionaria iraní asumió la autoría de una contraofensiva a gran escala.
Las fuerzas navales y aéreas de Teherán ejecutaron un total de 85 ataques dirigidos de forma específica contra bases operacionales de Estados Unidos emplazadas en diferentes países del Golfo Pérsico. Para este procedimiento defensivo se utilizaron unidades de misiles y drones.
La multiplicación de los incidentes armados proyecta un escenario de incertidumbre sobre la estabilidad del transporte comercial en una de las rutas de navegación más transitadas del planeta.


