La Casa Blanca exigió a Irán la reapertura "total y gratuita" del estrecho de Ormuz
La administración de Donald Trump elevó la presión al máximo este miércoles al exigir que el estrecho de Ormuz sea restablecido para el tránsito marítimo de forma inmediata, sin limitaciones y —fundamentalmente— sin el cobro de peajes por parte de Irán. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que esta es la condición innegociable para iniciar el diálogo diplomático el próximo sábado en Islamabad.
El estrecho, un canal vital por donde circula el 20% del petróleo mundial, ha sido el centro de una guerra que ya cumple más de un mes. Según Washington, la presión militar de la "Operación Furia Épica" obligó a Teherán a retroceder y presentar propuestas "más realistas" para evitar la destrucción total.
Balance de guerra y negociaciones
Desde la Casa Blanca aseguran que los objetivos militares principales ya se han cumplido:
- Destrucción militar: Estados Unidos afirma haber aniquilado la marina y la fuerza aérea iraní, retrasando su programa nuclear "por años".
- Informes cruzados: Mientras medios iraníes hablan de un cierre, el espionaje estadounidense detectó hoy un aumento en el tráfico de barcos, lo que interpretan como una capitulación de Irán ante la presión.
- Mesa de diálogo: Una delegación de Trump viajará a Pakistán para negociar, pero con una lista de prioridades encabezada por la entrega del uranio enriquecido iraní.
¿Peajes para Estados Unidos?
En un giro sorpresivo, la portavoz Leavitt admitió que Donald Trump planteó como opción que sea Estados Unidos quien obtenga ingresos por el paso de barcos en el estrecho, en concepto de "garantía de seguridad", aunque la prioridad actual es que el flujo de crudo se normalice para frenar la suba de precios que mantiene al barril por encima de los 100 dólares.
La situación sigue siendo calificada como "frágil" debido a informes de bombardeos aislados tras el cese del fuego y la reactivación de defensas aéreas en suelo iraní. Por ahora, las conversaciones diplomáticas tendrán un plazo de dos semanas, siempre y cuando los buques petroleros puedan navegar libremente.