Beneficiarios de Volver al Trabajo advierten que la baja del programa afectará a comedores y espacios comunitarios
La incertidumbre por la continuidad del programa Volver al Trabajo genera preocupación entre quienes desarrollan tareas comunitarias en distintos barrios de Jujuy. Beneficiarios del programa aseguraron que, además del impacto económico que tendría la pérdida del ingreso, la medida afectaría directamente a espacios que brindan asistencia a personas en situación de vulnerabilidad.
Uno de los testimonios fue el de un referente de un Centro de Acompañamiento Comunitario (CAAC) del barrio San Francisco de Álava, quien explicó que desde hace siete años trabajan con jóvenes que atraviesan problemas de consumo, situación de calle y otras problemáticas sociales.
Al referirse a las consecuencias que tendría la suspensión del programa, señaló que el aporte permite sostener parte del trabajo cotidiano que realizan. "Hay mucha gente trabajando para acompañar a esos chicos y chicas. Si se nos corta este programa no vamos a tener cómo seguir ayudándolos", expresó.
Asimismo, remarcó que el contexto social se agravó en los últimos meses debido a la reducción de otras asistencias destinadas a los comedores comunitarios. "Se cortó la mercadería, se cortó la carne y tampoco recibimos ayuda de la provincia. Seguimos sosteniendo todo a pulmón y hasta donde llegamos, damos", afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la eventual baja del beneficio no significa que desaparezcan las necesidades de los sectores más vulnerables. "Porque se corte el Volver al Trabajo o el Potenciar Trabajo no dejamos de existir. La gente sigue necesitando acompañamiento todos los días", manifestó.
Otro de los beneficiarios explicó que, además de desempeñarse como sereno durante las noches, participa en un merendero que funciona una vez por semana en el barrio Tupac Amaru. Al describir el trabajo que realizan, aclaró que la asistencia ya no está dirigida únicamente a los niños, sino a grupos familiares completos.
"Antes hablábamos de chicos, pero hoy hablamos de familias. Vienen con una jarra o con un plato y la comida es para los abuelos, los padres y los hijos", relató.
Respecto a la cantidad de personas que reciben ayuda, indicó que la asistencia alcanza entre 30 y 40 familias, aunque reconoció que el número depende de la mercadería disponible. "Tenemos un límite de alimentos y entregamos hasta donde alcanza. Hay mucha necesidad y cada vez cuesta más sostener estos espacios", concluyó.