Una nueva edición de Detrás de las Noticias contó con el análisis de Jorge Noceti, a cargo de la conducción, quien en su editorial abordó diversos temas referidos a la actualidad política del país y de la provincia.
No es ninguna novedad afirmar que un importante sector de la sociedad argentina, podría decirse mayoritario incluso, está padeciendo innumerables problemas económicos. Sobre todo, los que se encuentran en los sectores de los asalariados y de la economía informal.
El poder adquisitivo de los ingresos de las familias argentinas ha decaído considerablemente impactado por una inflación que no cede y por incrementos de precios que siguen produciéndose mes a mes.
Si bien el índice de inflación de marzo de 2026 todavía no fue publicado, las consultoras privadas más serias lo ubican en torno al 3% mensual, lo que significa que la inflación acumulada del primer trimestre de este año es de casi un 10%. Es decir, en un trimestre se ha acumulado una inflación casi igual a la que el Gobierno Nacional proyectó en el Presupuesto de la administración pública para todo el ejercicio 2026.
Por otra parte, a la inercia inflacionaria propia de la estructura económica de nuestro país se le ha sumado en el mes de marzo y condimento especial, que es la guerra en medio oriente. El conflicto armado que enfrenta a Israel y Estados Unidos, por un lado, y a Irán, por el otro, ha provocado un incremento considerable del precio del petróleo que, a su vez, ha tenido un importante impacto en nuestro país. Por ejemplo, durante el mes de marzo el precio de los combustibles en Argentina ha sufrido 6 incrementos. Es decir, los combustibles en nuestro país han aumentado su precio en 6 oportunidades durante el mes de marzo de 2026, llevando el litro de nafta súper a casi $ 2.200 por litro y el diésel a $ 2.325 por litro.
Por cierto, ese incremento en los combustibles actúa como un disparador del incremento de precios, pues es bien conocido el impacto o la incidencia que tiene el costo de los fletes en el precio de los productos, máxime en nuestro caso pues Jujuy es una de las provincias más distantes de los centros de producción y que mayor incidencia tiene el costo de logística y transporte.
Ahora bien, la presión inflacionaria y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios está provocando en nuestra provincia un recrudecimiento de los conflictos laborales. Más allá de que el Gobierno de la provincia abonó los salarios de la administración pública en todos sus estamentos y poderes durante los días 1 y 2 de abril, ese esfuerzo no fue suficiente como para calmar las aguas y evitar algunas medidas de fuerza sectoriales. Por ejemplo, los paros anunciados por el gremio docente primario para los días de hoy y mañana, con posibilidades de ser extendido por un día más, más el paro anunciando para mañana por el gremio docente secundario, por motivos fundamentalmente salariales, son una muestra de esa situación.
De igual manera, está anunciado un paro por parte de los docentes universitarios para la otra semana precisamente también para reclamar un incremento salarial, que es de estricta justicia. Las Universidades en general y la docencia universitaria en particular están abandonadas por el gobierno de Milei que, a pesar de la sanción por el Congreso Nacional, de la ley de financiamiento universitario, sigue sin ser cumplida. La violación de esa norma y el incumplimiento de fallos judiciales que ordenan su cumplimiento son muestras claras del desprecio institucional del Gobierno Nacional que, en algún momento, vamos a tratar específicamente desde esta columna.
En ese marco, el Ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, en una charla o conferencia que brindó en la Bolsa de Comercio de Rosario, expresó que querría patearles el trasero a aquellos que propician una devaluación y esas declaraciones provocaron reacción en muchos analistas. Uno de ellos fue Carlos Melconian, ex presidente del BNA y candidato a ministro de economía de Patricia Bulrrich cuando esta era candidata a presidente.
Melconian dice que ningún especialista serio está evaluando la devaluación como una propuesta única de gestión, por lo que no comprendía a quién le estaba hablando Caputo. Aun así, afirmó que sí se debería adoptar un proyecto integral donde haya un ordenamiento de los precios relativos, algo que ve como una posible salida a las problemáticas económicas actuales. Además, aseguró que el proyecto económico tiene carencias profundas, que no se perciben solamente por la existencia de factores estructurales. "Si hoy no estamos en crisis, es por el campo y Vaca Muerta", lanzó.
El margen del esfuerzo que el gobierno reclama a la ciudadanía es cada vez más estrecho y si no surge la luz al final del túnel la gente empezará a realizar reclamos cada vez más profundos.
Otro tema que quiero abordar es el vinculado al turismo, sobre todo después de finalizadas estas minivacaciones de Semana Santa.
La actividad turística es una de las más golpeadas por las consecuencias de la política económica aplicada por el Gobierno Nacional. Realmente el sector turístico está atravesando una profunda crisis.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa dio a conocer los resultados del movimiento turístico de esta semana santa en relación con la del año anterior y destaca que si bien la cantidad de viajeros creció un 5,6%, el gasto total descendió un 18,9% anual en términos reales. Es decir, viajó más gente, pero gastó casi un 20% menos que el año anterior.
El gasto promedio diario por turista, que es uno de los principales indicadores de la actividad, tuvo una baja real del 8,4% frente al año anterior. Este comportamiento refleja un turista más prudente, que ajustó su consumo y priorizó experiencias gratuitas o de menor costo.
La estadía promedio fue de 2,6 noches, un 16,1% menor que en 2025, confirmando la tendencia hacia viajes más cortos y con menor permanencia en los destinos.
En Jujuy, al menos en la ciudad, la Semana Santa no ha sido buena en términos turísticos y la caída reflejada es mayor que la relevada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa.
Jujuy es una provincia lejana y con dificultares de conectividad, razón por la cual le cuesta ser competitiva en términos turísticos.
Muchos afirman que, en realidad, los operadores cobran cifras excesivas. Sin embargo, la gran mayoría trabaja con costos acotados y sin poder transferir a sus tarifas todos los incrementos que a diario deben soportar en servicios públicos en general, presión impositiva asfixiante, costos laborales crecientes, etc. etc.
Sería deseable que los gobiernos, en sus tres niveles, revisen sus políticas y busquen alternativas de reducción de impuestos y tasas para resolver la crisis de un sector muy importante la economía regional por su carácter transversal.