En un contexto económico nacional complejo, el ministro de Hacienda de Jujuy, Federico Cardozo, reconoció que la principal preocupación de la provincia es el elevado peso del gasto salarial. “La mayor dificultad de la provincia es la cantidad de empleados públicos. Para abonar los sueldos, se destina prácticamente el 90% de la coparticipación federal”, expresó.
El funcionario explicó que el Estado provincial depende en gran medida de los fondos nacionales: “El 85% de los recursos provienen de la Nación. Con la recaudación propia, que representa solo el 15%, cubrimos el funcionamiento diario, pero los sueldos se pagan gracias a la coparticipación”.
Cardozo detalló que, pese a los esfuerzos por mejorar los salarios, la masa salarial sigue siendo un gran desafío. “Estamos tratando de recuperar el poder adquisitivo del salario que se perdió en años anteriores. En 2023 logramos una recomposición frente a la inflación, pero seguimos debiendo una mejora en el escalafón general de la administración pública”, dijo, y agregó que los sectores de salud, seguridad y profesionales están mejor posicionados respecto a otras provincias del NOA.
En ese sentido, aclaró que el ajuste en la planta estatal se realiza únicamente por vía natural. “No hay despidos. Estamos buscando reducir la masa de personal por medio de las jubilaciones, porque el Estado se ha hecho más eficiente y no requiere tanta mano de obra como antes”, aseguró.
Consultado sobre el presupuesto presentado por el Ejecutivo, Cardozo explicó que se elaboró con superávit pero con un “sentido social”. “Los recursos se administran principalmente para salarios y obras con destino social: viviendas, cloacas, obras viales, infraestructura hospitalaria. Ahí está el superávit con sentido social”, señaló.

El ministro también se refirió al impacto de la eliminación de fondos nacionales. “Hay muchas cosas que Nación dejó de financiar, como los subsidios al transporte o el incentivo docente. La provincia tuvo que absorber esos gastos. Por ejemplo, el boleto estudiantil gratuito era sostenido por los municipios, hoy la provincia también debe aportar para sostenerlo”.
Sobre la situación económica general, Cardozo analizó que “la plata no alcanza porque los sueldos son bajos y porque la provincia tiene que cubrir con recursos propios servicios que antes cubría Nación. A eso se suma la caída del consumo: hay datos de la Cámara de Comercio que hablan de un mes para el olvido. Las ventas cayeron y eso se ve en cada comercio”.
Finalmente, Cardozo cerró informando que “tenemos 90.000 empleados públicos, un salario promedio de entre 800.000 y 1.000.000 de pesos, y competimos en una región donde los precios de países limítrofes, como Chile o Bolivia, son más accesibles. Todo eso impacta de lleno en la economía provincial y también en sectores clave como el turismo”.
