La inteligencia artificial en la educación: "Los chicos están aprendiendo sin comprender"
El uso creciente de los dispositivos electrónicos y de herramientas de inteligencia artificial en el ámbito educativo genera una fuerte preocupación entre familias y especialistas, especialmente en el nivel primario. La licenciada en Psicología Eugenia Martiarena Gil (MP 452) advirtió que la mala utilización de estas tecnologías puede interferir de manera directa en los procesos de aprendizaje de niños y niñas.
La inteligencia artificial es una herramienta que puede ser útil si se la usa correctamente, porque nos acerca a información y contenidos que muchas veces no están al alcance de una bibliografía tradicional. El problema aparece cuando se la utiliza sin guía y como un reemplazo del proceso de aprendizaje, explicó la profesional en entrevista con Canal 7.
Según señaló, uno de los principales riesgos es la ausencia de lectura comprensiva y reflexión. Hay un famoso 'copiar y pegar'. No hay búsqueda, no hay lectura profunda ni comprensión real del contenido, y eso interfiere en la construcción del aprendizaje, sobre todo en el nivel primario, donde los chicos están aprendiendo a aprender, remarcó.
Martiarena Gil citó además estudios recientes que evidencian el impacto negativo de este uso indiscriminado. Se compararon tres grupos de estudiantes: uno investigó con bibliografía tradicional, otro con búsquedas en internet y el tercero solo con inteligencia artificial. Al mes, el grupo que utilizó IA no retenía conceptos básicos del trabajo realizado, explicó, y agregó que lo que hacen para salir del paso no se incorpora como conocimiento a largo plazo.
Otro de los aspectos que preocupa es el efecto sobre la lectoescritura. La psicóloga señaló que cada vez es más frecuente que los estudiantes eviten la lectura y recurran a audios o resúmenes generados por IA. En muchos casos ni siquiera leen los textos: escuchan resúmenes. Eso empobrece el intercambio con el contenido y afecta directamente la comprensión lectora y la escritura, indicó.
Frente a este escenario, la especialista destacó el rol fundamental de las familias. No se trata solo de prohibir, sino de acompañar. Sentarse con los chicos, preguntar qué tareas tienen, leer juntos y guiarlos en el uso de estas herramientas marca una gran diferencia, sostuvo.
Finalmente, dejó una reflexión que atraviesa a toda la sociedad: Los invito a los padres a conversar más con los chicos, mirarlos y dejar un poco las pantallas. Ahí empieza una parte importante de la solución.