"La mayoría de los asesinos seriales viven en barrios comunes y llevan una vida social que parece normal"
La investigación que involucra a Matías Jurado, el hombre de 37 años acusado de cometer múltiples asesinatos en un contexto familiar escalofriante, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta inquietante, ¿podría tratarse de un asesino serial? . La Dra. Mabel Sánchez, médica especialista en psiquiatría y psiquiatría forense (matrícula honoraria N° 2035), y miembro de la Asociación de Psicólogos Forenses de la República Argentina, aportó claridad sobre el concepto y los criterios necesarios para clasificar un caso como tal.
"Para hablar de un asesino serial tienen que ser más de tres personas muertas, y esas muertes deben ocurrir en distintos momentos, con un período entre cada una", explicó en diálogo con Despertar 630
Sánchez recordó que la construcción del perfil de un asesino serial es una metodología formal, nacida a partir del trabajo del FBI en la década del 70, particularmente gracias a John E. Douglas y Robert Ressler, pioneros en la llamada "perfilación criminal".
Restos humanos, desapariciones y una escena aterradora
El expediente judicial sigue sumando datos estremecedores. En las últimas horas, el fiscal confirmó que se encontraron restos humanos en la vivienda del acusado, incluyendo piel, huesos y cartílagos. Algunos estaban incluso en platos destinados a los perros. A eso se suman denuncias sobre personas desaparecidas que podrían estar relacionadas con Jurado.
Pero según la psiquiatra, el hecho de que haya varias denuncias no es suficiente para determinar la condición de asesino serial. "Las denuncias deben ser corroboradas. Las personas deben ser encontradas y sus restos identificados. Luego, hay que establecer la relación entre esas muertes y el acusado. Si no, no hay caso", remarcó.
Matías Jurado convivía con un sobrino de 16 años —quien aportó detalles clave ante la Justicia— y con su padrastro, otra figura central en la causa. El adolescente llegó a declarar: "Anoche volvió a matar", lo que deja entrever un posible patrón en los hechos.
Sobre esta convivencia, la especialista indicó que "no podemos imaginar cómo eran esos vínculos sin pruebas. Eso lo determinarán los peritos y las investigaciones correspondientes. Agregar hipótesis sin sustento no aporta claridad y puede entorpecer la comprensión del caso."
La doctora también se refirió al imaginario colectivo que rodea a estos crímenes y señaló "no crean que estas personas son ajenas a la sociedad. La mayoría de los asesinos seriales viven en barrios comunes, tienen vecinos y llevan una vida social que parece 'normal'. Algunos incluso son exitosos laboral o socialmente."
En ese sentido, insistió en que los perfiles criminales no se construyen a partir de prejuicios o intuiciones, sino con evidencia forense y pericial clara.
El caso Jurado sigue bajo investigación. Y como recordó la especialista, solo con el avance del proceso judicial se podrá determinar si estamos frente a un asesino serial o ante otro tipo de criminalidad extrema.