La primera edición del festival Purma Folk se vivió como una verdadera celebración popular en Purmamarca. El pasado viernes 6 de febrero, bajo el imponente marco del Cerro de los Siete Colores, la Plaza 9 de Julio fue escenario de un encuentro cultural que reunió a la comunidad local y a visitantes de distintos puntos del país.
Lo que comenzó como una tarde tradicional al aire libre se transformó en una jornada inolvidable cuando la lluvia obligó a reconfigurar el evento. Lejos de apagarse, la fiesta se trasladó a un espacio cubierto que fue colmado por el público, dando lugar a una peña multitudinaria cargada de alegría, cercanía y emoción.
El festival, organizado por la Municipalidad de Purmamarca, mantuvo su esencia pese al cambio de locación. Familias, jóvenes y turistas acompañaron cada momento, demostrando que la cultura y la tradición pudieron más que cualquier inclemencia climática.
La grilla artística contó con la participación de reconocidos músicos y grupos como Tomás Lipán, Las 4 Cuerdas, Wara Calpanchay, Oriana Reyes, Zamba Azul, Alexander Cruz, Hermanos Arjonas, Ciro Jerez y Diableros de la Peña, quienes ofrecieron presentaciones cargadas de energía. El público respondió bailando, cantando y sosteniendo el clima festivo durante toda la jornada.
El intendente de Purmamarca, Humberto López, destacó el valor simbólico de esta primera edición y la respuesta de la gente: “La lluvia, lejos de opacar la fiesta, nos regaló una postal de unión increíble. Ver a turistas y purmamarqueños bailando juntos demuestra que Purmamarca es un pueblo con una cultura viva que la gente elige y abraza”.
Uno de los momentos más emotivos fue el reconocimiento a la artista local Wara Calpanchay, quien recibió una distinción especial por su trayectoria y por su reciente consagración en Cosquín, en valor de su aporte a la cultura quebradeña y su proyección a nivel nacional.

El balance del Purma Folk fue ampliamente positivo. La masiva convocatoria y el acompañamiento del público confirmaron que el festival llegó para quedarse y consolidarse como un nuevo hito del calendario cultural y turístico de febrero en la Quebrada de Humahuaca.
