Preocupación de profesionales por aumento del consumo problemático entre mujeres en situación de vulnerabilidad
En un contexto económico y social complejo, crece silenciosamente una problemática que afecta especialmente a mujeres en situación de vulnerabilidad en Jujuy: el consumo problemático de sustancias. Así lo advirtió la Lic. Leticia Segovia (MP 859), psicóloga e integrante del Dispositivo Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario "Planificando Esperanza", que forma parte del Movimiento Social y Cultural Tupaj Katari en la capital jujeña.
En diálogo con un medio local la profesional explicó que "desde que me incorporé al dispositivo en 2023, y viniendo también del trabajo en violencia de género, notamos un incremento considerable en los casos de mujeres que presentan consumo problemático. Muchas veces llegan por demanda espontánea, otras veces por actividades de prevención o por intervención familiar", explicó la profesional.
El dispositivo brinda contención y acompañamiento comunitario a mujeres y adolescentes, en muchos casos con historias atravesadas por la violencia y la precariedad. La Lic. Segovia remarcó que el aumento de los casos femeninos responde, entre otras cosas, a la falta de visibilidad de esta problemática en mujeres, ya que los estigmas aún están fuertemente instalados.
"Sabemos que las adicciones son una enfermedad y una problemática social. Sin embargo, históricamente se ha asociado el consumo a los varones. Las mujeres que consumen suelen quedar relegadas, invisibilizadas. Hay mucho prejuicio, y por eso muchas veces ni siquiera identifican que están atravesando una situación de consumo problemático", agregó.
Alcohol, psicofármacos y tabaco: las sustancias más presentes
En cuanto a las sustancias que más se repiten en los casos atendidos, la psicóloga detalló que predominan el consumo de alcohol, tabaco y psicofármacos, sustancias que suelen ser más accesibles y socialmente toleradas.
"El alcohol y el tabaco son los más comunes, pero también hay un fuerte consumo de psicofármacos, muchas veces sin prescripción o sin seguimiento profesional. Esto responde también a las condiciones de vida y a la presión emocional que cargan estas mujeres", indicó.
La mayoría de las mujeres que llegan al dispositivo "Planificando Esperanza" pertenecen a sectores de bajos recursos, muchas veces con escaso acceso al sistema de salud formal y con la total carga de la organización familiar sobre sus espaldas.
"Son mujeres que están solas al frente de sus hogares, sin redes de contención y con múltiples responsabilidades. No tienen tiempo, ni dinero, ni espacios para el autocuidado. Y cuando las problemáticas se acumulan, el consumo aparece como una forma de anestesiar el dolor o el agotamiento", señaló Segovia.
Desde el dispositivo remarcan la importancia de continuar fortaleciendo acciones de prevención y promoción, especialmente en barrios populares, con un enfoque comunitario que apunte a derribar prejuicios y brindar herramientas reales para el abordaje integral de las adicciones.
"Es clave que dejemos de pensar que esta problemática solo afecta a varones o a ciertos sectores. Las mujeres también consumen, muchas veces en silencio, y necesitan ser vistas, escuchadas y acompañadas", concluyó la Lic. Leticia Segovia.