Salud Mental en Jujuy: Entre la soledad "hiperconectada" y la reconstrucción de los vínculos sociales
San Salvador de Jujuy - Lo que comenzó como un análisis de un hecho violento en Santa Fe y una alerta del FBI en La Quiaca terminó en una profunda radiografía sobre el estado de la salud mental en Jujuy. El programa conducido por el Dr. Jorge Noceti y Claudia Figueroa fue el escenario donde Agustín Yécora (Salud Mental), Marta Iriarte a cargo de la secretaría de Niñéz, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Humano y Patricia D'Antuene de la dirección de Acompañamiento Integral Educativo coincidieron en un diagnóstico alarmante: la trama social se ha roto y la soledad es hoy el principal factor de riesgo.
La paradoja de la soledad en tiempos de redes
Uno de los puntos más agudos de la charla fue la "soledad" como motor de la violencia y el suicidio. Agustín Yécora compartió un dato revelador de la pandemia: en 2020, mientras las tasas de suicidio general crecían, las de adolescentes en Jujuy bajaron seis puntos. ¿La razón? El confinamiento obligó a las familias a convivir y escucharse.
Sin embargo, hoy el panorama ha vuelto a la "normalidad" de los vínculos frágiles. "Nunca estuvimos tan distanciados como hoy, a pesar de ser más fácil que nunca comunicarse", señaló Yécora. La soledad no solo afecta a jóvenes; el pico de riesgo actual en la provincia se concentra en adultos de 25 a 45 años que viven solos y enfrentan la inestabilidad económica.
Violencia: ¿Aumento o mayor visibilidad?
Para la Dra. Marta Iriarte, la violencia no necesariamente se ha incrementado en volumen, pero sí en exposición. Las redes sociales funcionan como un altavoz que masifica conflictos que antes quedaban en el ámbito privado.
Iriarte destacó la labor de la Línea 102, que funciona las 24 horas como puerta de entrada para denuncias de violencia sobre menores. "Los chicos nos dicen: 'me siento solo, no confío en nadie'", relató, subrayando la ausencia de referentes adultos y la naturalización de "microdescuidos" sociales que terminan detonando conductas agresivas.
La escuela como espacio de convivencia
Desde el área educativa, Patricia D'Antuene explicó que la respuesta a la violencia no debe ser reactiva, sino transversal. A través de asambleas de aula y centros de estudiantes, se busca que los jóvenes participen en la construcción de su propia legalidad.
"La escuela no impone la ley; la convivencia es una construcción ciudadana que comienza en la familia y se continúa en el aula", afirmó D'Antuene.
Los nuevos desafíos: Ley Penal Juvenil y Consumo
La provincia se prepara para un cambio de paradigma: en septiembre entra en vigencia la nueva Ley Penal Juvenil, que bajará la imputabilidad a los 14 años bajo parámetros especiales. Esto requerirá una infraestructura interdisciplinaria que ya se está trabajando entre el Poder Judicial y el Ejecutivo.
Por otro lado, el consumo de sustancias sigue siendo el primer motivo de internación en salud mental en Jujuy. Yécora advirtió sobre una tendencia preocupante: la percepción de riesgo es menor en sectores con niveles educativos altos, donde el consumo suele ser mayor, desmitificando prejuicios sobre la marginalidad.
El poder del lazo humano
Hacia el final, el debate regresó a lo esencial. Más allá de los protocolos internacionales o la georreferenciación de datos que ya posee la provincia, la herramienta preventiva más potente sigue siendo humana.
"Escuchar y dar un abrazo". Con esa premisa, los especialistas instaron a la comunidad a involucrarse. En un mundo donde los adolescentes viven en "mundos paralelos" (el físico y el virtual), la presencia física y la empatía son los únicos escudos reales contra la violencia autoinfligida y hacia terceros.