Detectaron mil casos de abuso sexual y violencia familiar gracias a la ESI en Santa Fe
Durante el ciclo lectivo 2019, el Ministerio de Educación de Santa Fe detectó 493 situaciones de abuso sexual infantil y adolescente y 507 de violencia familiar. Los casos fueron relevados a partir del relato de niñas, niños y adolescentes y de la escucha de docentes, quienes ante la sospecha de abuso o violencia tienen la obligación de denunciar.
Muchas de las denuncias surgieron gracias a los contenidos de la ley de Educación Sexual Integral (ESI) que se dan en clases y en jornadas especiales. La norma sancionada en 2006 a nivel nacional es aplicada en la provincia desde 2008, primero con capacitación a docentes y después a los centros de estudiantes, protagonistas en la demanda de ESI en las escuelas.
En 2018 y después del rechazo en el Senado del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la ley fue fuertemente cuestionada por grupos que pregonaban la movida “Con mis hijos no te metas”. La normativa sancionada en 2006 fue pensada de manera integral para que atraviese a todas las materias desde el jardín hasta los estudios terciarios, aunque no todas las provincias la cumplen.
En las escuelas de Santa Fe se convirtió en una herramienta clave para detectar abusos sexuales y violencia familiar. No se reduce a clases de biología ni se trata sólo de que los chicos sepan cómo prevenir un embarazo o cuidarse de las enfermedades de transmisión sexual. Busca pensar y construir vínculos libres de todo tipo de violencia a partir del respeto a la diversidad sexual y a las mujeres. También sirve para que puedan diferenciar el cariño del abuso sexual y para que puedan denunciarlo. Los casos de abuso también son registrados ante la sospecha de docentes y directivos, que están obligados a denunciar, o de familiares y vecinos.
Durante el ciclo lectivo 2019 fueron detectados 1.000 casos: 493 de abuso sexual y 507 de violencia familiar. La mayoría fueron situaciones recientes, aunque también aparecieron casos en escuelas nocturnas y profesorados, donde adultos se dieron cuenta de que habían sido abusados en la infancia. En todos los casos detectados se activa un protocolo de acompañamiento y se da curso a la denuncia penal en la Justicia.
“La escuela siempre ha sido un lugar privilegiado para la escucha. En los últimos años las distintas líneas de actuación del Ministerio de Educación reforzaron ese lugar y generaron el ambiente para que las y los alumnos se animen a hablar. La ESI, las tertulias pedagógicas y literarias, la formación de centros de estudiantes y de docentes, las ruedas de convivencia, son todas herramientas que ayudan a que aparezca el primer relato, que es clave. Para nuestra gestión fue importante que en esa primera instancia haya personas preparadas para escuchar y seguir el protocolo con el fin de lograr el acompañamiento y denunciar en la Justicia”, explicó en diálogo con El Ciudadano el secretario de Gestión Territorial Educativa, Federico Paggi.
Según Paggi, a medida que creció el plantel formado en ESI fue más ágil la capacidad de escucha y de acción ante las situaciones de abuso y violencia. Año a año los números son estables, con un crecimiento al principio por la falta de registro que había. “La mayoría son situaciones recientes o del pasado muy reciente. En educación superior aparecieron situaciones lejanas en el tiempo, que también llegaron a denuncia”, agregó.
Fuente: El Ciudadano.