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Insólito operativo: policías disfrazados de payasos detuvieron a un narco

Agentes encubiertos utilizaron pelucas y narices rojas para mimetizarse en el barrio y capturar al narcotraficante más buscado de la zona norte. También fue arrestada su pareja.

payasos policias
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Somos Jujuy por Somos Jujuy | 23-04-2026 18:13

En un procedimiento que combinó inteligencia criminal con una táctica de distracción poco convencional, la Policía Bonaerense logró capturar este jueves a Fabián Jesús Bravo, alias “Gordo Pey”. Para lograr el arresto sin alertar a los "satélites" de la banda, dos efectivos de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos se disfrazaron de payasos, simulando ser animadores infantiles para vigilar la vivienda en el barrio Martín Fierro de San Martín.

La estrategia permitió a los agentes confirmar la presencia del prófugo en el domicilio junto a su pareja, Joana Giménez, y sus hijos menores de edad. Al momento de la irrupción, Giménez intentó darse a la fuga por las inmediaciones, pero fue interceptada rápidamente por el personal que rodeaba el perímetro.

El perfil del "Gordo Pey" y su organización

Bravo era considerado el objetivo prioritario en la zona norte del conurbano. Según la investigación liderada por la UFI N° 7 de San Martín, el detenido comandaba una organización narco con una estructura orgánica y jerarquizada. Su liderazgo se basaba en el dominio territorial mediante el uso de la violencia extrema y el empleo de armas de fuego para amedrentar a bandas rivales y vecinos.

La banda utilizaba plataformas digitales de difícil rastreo para coordinar la distribución y el acopio de estupefacientes en distintas propiedades. "Pey" y su pareja lograban mantenerse prófugos alquilando quintas y viviendas de forma temporaria en localidades como Moreno y General Rodríguez, cambiando de ubicación casi semanalmente.

La caída del entorno y el golpe final

La suerte del "Gordo Pey" comenzó a cambiar el pasado 1 de abril, cuando la policía detuvo en José León Suárez a su sobrino, Iván Abel Bravo, a quien le secuestraron una pistola Glock con numeración suprimida y dosis de droga. A partir de esa detención, se conformó una Comisión Especial de Investigación que detectó el paradero final del líder en San Martín.

Con la confirmación de los agentes encubiertos —quienes mantuvieron el disfraz de payaso hasta el momento de dar la voz de alto—, se procedió al ingreso a la finca. Los detenidos enfrentan ahora cargos por homicidio agravado y amenazas calificadas. Las autoridades judiciales destacaron que el uso de disfraces fue fundamental para neutralizar la red de vigilancia que el delincuente tenía en los ingresos al barrio.