Las estimaciones privadas y del Gobierno coinciden en que la inflación de abril se ubicaría por debajo del 3%, lo que significaría la primera desaceleración mensual en casi un año, luego de una racha sostenida de subas.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo, que fue del 3,4%, habría marcado el punto más alto del actual proceso inflacionario iniciado en mayo de 2025. Desde entonces, distintos factores impulsaron los aumentos, como la tensión cambiaria, subas en alimentos especialmente la carne y el impacto internacional por el conflicto en Medio Oriente.
Para abril, ese escenario comenzó a moderarse. La estabilidad en el precio de la carne, la desaceleración en alimentos y la menor presión del tipo de cambio aparecen como claves para explicar la baja en el ritmo inflacionario. A esto se suma que parte del impacto en combustibles ya se absorbió en marzo.
Consultoras como Equilibra estiman una inflación del 2,4%, mientras que Analytica proyecta un 2,8% y EcoGo un 2,5%. En la misma línea, el Banco Central sostiene que la inflación subyacente se mantiene cerca del 2% mensual, al excluir componentes más volátiles.
Además, algunos rubros como precios regulados y estacionales registraron bajas durante el mes, lo que también contribuye a contener el índice general.
En este contexto, el mercado observa con expectativa si se consolida un proceso de desinflación sostenido. No obstante, persisten interrogantes sobre la evolución anual: algunas proyecciones ya anticipan que 2026 podría cerrar con un nivel de inflación similar o incluso superior al de 2025, que fue del 31,5%.

