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SUPERACIÓN

Se crió en un paraje sin luz ni agua y llegó a ser maratonista e ingeniero nuclear

Gabriel Rueda nació en una pequeña localidad salteña que terminó desapareciendo del mapa. Hoy es ingeniero nuclear del Instituto Balseiro y uno de los mejores ultramaratonistas del planeta

gabriel rueda
gabriel rueda

Somos Jujuy por Somos Jujuy | 11-04-2026 20:52

En un mundo donde a menudo nos enfocamos en las limitaciones, la vida de Gabriel Rueda surge como un faro de "La Argentina Posible". Nacido en 1991 en El Candado Grande, un paraje rural de Salta tan remoto que hoy ya no existe, Gabriel creció en un entorno donde no había luz eléctrica, agua corriente ni comercios. Su familia sobrevivía gracias a lo que sembraba y a los animales que criaban.

Aquel niño que estudiaba en una escuelita de apenas doce alumnos logró transformar lo que muchos verían como obstáculos en desafíos personales. "No hay que mirar tanto las trabas, sino escuchar a aquellos que te incentivaron", aseguró este joven que hoy reparte sus días entre la ciencia de vanguardia y las cumbres más altas del mundo.

Mente brillante y piernas de acero

El punto de quiebre en su vida fue su participación en las Olimpíadas de Matemática durante su etapa escolar. Esa experiencia fue la llave que le abrió las puertas a un mundo desconocido y lo llevó, años más tarde, a recibirse de Ingeniero Nuclear en el prestigioso Instituto Balseiro de Bariloche.

Pero su sed de superación no se detuvo en los laboratorios. Gabriel descubrió en el trail running (carreras de montaña) una pasión que lo llevó a competir en los escenarios más exigentes de Europa. Actualmente reside en Barcelona, donde se desarrolla profesionalmente mientras se consolida como uno de los corredores de ultramaratón más destacados a nivel global.

El secreto del éxito

Gabriel recuerda su infancia no con nostalgia de carencias, sino como la base de su fortaleza. La disciplina de caminar largas distancias desde pequeño y la resiliencia de la vida rural se convirtieron en su combustible para brillar en la ciencia y en el deporte.

Su historia es un recordatorio de que el origen no determina el destino, y que la educación pública y el esfuerzo personal pueden llevar a un joven del rincón más humilde de nuestra región a la cima del reconocimiento mundial.

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