Somos Jujuy
El diario digital jujeño más actualizado.

Se busca político honrado y generoso

Hace algunos días, entre amigos, discutíamos sobre quién era el mejor candidato para las próximas elecciones de junio. Y de pronto, a mí se me ocurrió decir que lo que yo le exigía a cualquier autoridad política era la generosidad; esa mirada hacia el otro y no al propio ombligo. Todos se quedaron embobados como si fuera de otro planeta.

Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada
374

Parece mentira como, con el paso del tiempo, hay vocablos que parecen prohibidos en las conversaciones diarias y cuando los comentas, la gente se ríe con un toque de burla,  insinuándote que vives en la ingenuidad de una realidad poco terrenal. Pues me niego a pensar así.

No creo que sea tan estúpido pedirle a un gobernante virtudes como la honradez, la solidaridad, la empatía o la generosidad. Estoy segura que en algún lugar del corazón de cada uno de ellos deben estar escondidas. El tema es que a lo mejor no se atreven a hablar de ellas.

La generosidad va de la mano con el liderazgo. Es aquella virtud en la que uno piensa y actúa a favor de otras personas. Tiene el hábito de dar o compartir. El lugar donde se observa la necesidad del otro. Una actitud por la que se es amable y comprensivo con el prójimo y que incluye regalar elementos que tienen valor.

En definitiva, ser generoso es tener en cuenta al otro y darle lo que para nosotros es importante y que consideramos que es bueno para él.

Está claro que la generosidad va mucho más allá de los elementos materiales porque a veces lo que necesita el otro es tiempo.  Y ese es el tesoro más preciado que tenemos porque se nos agota y cuando lo gastamos no puede recuperarse. Quizás se trata del regalo más grande que alguien puede cedernos.

La generosidad se mide por las acciones más cotidianas y se pone a prueba en los momentos difíciles. Es entender las necesidades del compañero y actuar comprendiéndole y respetándole. Es también darle al otro, la posibilidad de hacer, crear y desarrollar el proyecto. Ser generoso significa confiar. Reconocer al otro con todo su ser y darle el espacio que de forma natural le corresponde.

En el mundo, este valor escasea pero en política se torna más complicado encontrarla. Y es en el servicio público donde la generosidad debería estar más presente. Las decisiones que toman los dirigentes a menudo responden a necesidades personales y de partido, sin pensar en aquellos a los que está representando.

La generosidad es en realidad dar y darnos porque así lo sentimos y hacerlo a cambio de nada. Resulta difícil, pero no imposible… Así que ahí viene mi anuncio: BUSCO A UN POLÍTICO HONRADO, EMPÁTICO Y GENEROSO que me represente. Y no me da vergüenza pedirlo.

Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada
374
También podría gustarte
Comentarios
Loading...