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La teoría del fiscal sobre la muerte del mochilero francés desaparecido en Salta

Dos hermanos ermitaños, “alcohólicos crónicos” y con antecedentes violentos están detenidos acusados de haber asesinado a Mathieu Martin.

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Los tres hermanos, Juan, Froilán y Rosa Cuevas vivían solos en el paraje Huacaloma, en el departamento de Iruya. Una zona casi inhabitable, de las más inhóspitas de Salta. Allí, los senderos de montaña son peligrosísimos, no permiten el paso de vehículos y hay animales salvajes que atacan a quienes van a pie y muerden las patas de los caballos. Por rumores alimentados en el pueblo Las Varas —cercano a Huacaloma —, al que los Cuevas acudían a comprar el alcohol puro que tomaban, a los dos hombres se los considera en el lugar poco menos que “monstruos”.

Es un relato repetido en la zona que Juan Cuevas (42) hace diez años mató a su cuñado de una puñalada y lo arrojó por un barranco. La Justicia salteña ahora está investigando si ese homicidio existió. Froilán Cuevas (39) estuvo preso, acusado del asesinato de otro hombre. Pero no recibió condena. Rosa, víctima de violencia por parte de los dos, fue quien los delató el 18 de diciembre de 2018 por otro crimen.

“Pregúntenle a ellos qué hicieron con el francés”, les dijo a los policías. Hablaba de Mathieu Martin, el mochilero desaparecido desde agosto. La familia de Martin viajó dos veces a la Argentina desde Aussonne, una ciudad cercana a Toulouse, durante la búsqueda, que incluyó perros y drones.

Juan y Froilán Cuevas están detenidos, acusados de haber asesinado a Mathieu Martin. El homicidio aún no se probó plenamente, pero “el misterio del norte” —como titularon los medios de Francia— estaría a punto de resolverse: aunque jamás se encuentre el cuerpo.

Es que los hermanos Cuevas —según las pericias “alcohólicos crónicos” y “altamente violentos”— en un primer momento confesaron ante los policías de Salta que habían matado al turista francés. Después, con el asesoramiento de un abogado, ante el Ministerio Público Fiscal de esa provincia, negaron todo. Hasta hicieron una denuncia por “apremios ilegales” que se les habrían aplicado para que se declararan culpables.

Aún así, el fiscal penal 4 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Ramiro Ossorio, dice a Clarín que va a probar que los hermanos mataron al mochilero. Y también cómo lo hicieron. Aunque su cuerpo “quizá jamás sea encontrado”, dijo.

A los 70 días de rastreo sin éxito y tras el testimonio de Rosa Cuevas, en la búsqueda se cambiaron los perros entrenados para encontrar personas vivas por los que huelen cadáveres.

“El lunes los perros marcaron rastros cadavéricos en lugares que son inaccesibles. Marcaron hasta el final del talud del cerro, después ya hay abismo. Puede indicar que lo hayan tirado por un barranco o, eventualmente, que esté enterrado a cinco metros de profundidad. Esa es una zona de cerros de laja, con el geólogo que nos acompañó ya se determinó que no puede bajar una máquina y se hizo una prueba para cavar a mano y tampoco es viable, eso pondría en riesgo vidas”, describe el fiscal.

¿Sin cuerpo, cómo se construye la acusación contra los hermanos Cuevas por “Homicidio simple”? ¿Cómo se sabe cuál de los dos lo mató o si lo mataron juntos?

El francés no usaba el GPS para su itinerario, algo que, con precisión, detallaba a su familia en Francia y por Facebook. Se manejaba preguntando cómo llegar a cada lugar. Cuando desapareció se dirigía a la zona de Isla de Cañas (sobre los faldeos orientales de la Sierra de Santa Victoria, a 307 km de la capital salteña). Caminando desde su última ubicación conocida tardaría tres días. Nunca llegó. Según la fiscalía, “por error” la noche lo encontró en en ese camino peligrosísimo, por sus habitantes humanos. “Si lo hubiese atacado un animal, en el peor de los casos, si se lo hubiesen comido, estarían sus cosas. Mathieu tenía una mochila de más de un metro”.

En la casa de la los Cuevas, se encontró una linterna, un cuchillo y un pantalón del mochilero escondidos bajo piedras. También rastros quemados de otras de sus pertenencias. “Los testigos vieron a los hermanos haciendo una gran fogata de noche”, detalla Ossorio, que cree que los tejidos quemados de ropa, que aún no se analizaron, serían del francés.

Lo claro es que el cuerpo “no fue incinerado”, dice.

¿Cómo habría sido el asesinato? Al comienzo de la búsqueda, Juan Cuevas dijo que jamás había visto al mochilero francés. Después dijo que lo vio, que “pasó cerca”, “que le preguntó por un sendero” y lo describió perfectamente. Froilán, por su parte, le dijo a la Policía que su hermano apuñaló a Mathieu en el cuello y que lo tiró por un barranco. “Que él no estaba”. Juan no acusó a su hermano. Igual, según Ossorio, los dos son los asesinos. Uno “por acción” y otro “por omisión”.

“Froilán tiene una discapacidad motriz muy importante, no puede mover la mitad del cuerpo. Eso hace imposible que le haya ganado en fuerza a Mathieu, un hombre robusto y fuerte. Juan lo apuñaló y lo arrojó o lo enterró. Y Froilán estuvo presente, no hizo nada para evitarlo y sacó provecho del asesinato durante el robo. Entre los dos se dividieron sus cosas”, sostiene el fiscal. Se estima que lo atacaron de noche, “como chacales”, mientras dormía.

Entre los antecedentes de Juan figura una causa por “lesiones leves” contra Froilán. Rosa nunca lo denunció. Hasta ahora, que declaró haber sido amenazada por él para que no hablara del crimen. El fiscal cree que la mujer no estuvo durante el asesinato.

Los hermanos Cuevas están con prisión preventiva. Rosa asegura que no sabe dónde está el cuerpo de Mathieu. Ella sigue en ese paraje inhóspito Allí, desde diciembre y cada poco, la tierra se levanta cuando llega el helicóptero que traslada a los investigadores.

Fuente: Clarín

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