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Fopea recordó el día del trabajador y realizó peticiones al gobierno nacional

Buscan garantizar la libertad de expresión, afianzar la profesión y lograr garantías suficientes para el desarrollo del oficio.

El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) emitió un documento por el día del trabajador y, en ese marco, formuló diversas peticiones al gobierno nacional, para garantizar la libertad de expresión, afianzar la profesión del periodista y lograr garantías suficientes para el desarrollo del oficio, en este marco de pandemia, donde abundan los despidos y los recortes presupuestarios.

«Pese a todo, los periodistas seguiremos intentando hacer periodismo; ante todo, recordando que el periodismo es un acto de servicio y un bien social», se remarcó.

El texto completo:

«El periodista es un trabajador. Y esencial para la sociedad. Pero hoy la actividad está en crisis, una agónica crisis desencadenada por una serie de hechos que la vienen marcando desde el inicio de este siglo y que atentan no sólo contra la fuente laboral, sino también contra el trabajo profesional del periodismo. El impacto del coronavirus es sólo una expresión de esa crisis.

En FOPEA conviven periodistas con diferentes realidades laborales. Empleados de organizaciones periodísticas (grandes, medianas y pequeñas), emprendedores y también freelance, o una combinación entre esas distintas realidades. También están quienes trabajan en instituciones públicas o privadas y quienes se dedican a la docencia.

La realidad impacta a casi todos más allá de su situación específica. El mercado laboral para los periodistas es casi inexistente: las fuentes de trabajo escasean, el oficio no encuentra su espacio en el nuevo sistema económico de plataformas y aplicaciones (como sí ya lo hallaron otras profesiones) y el escenario se deprime. La proclama del periodismo independiente, honesto, valiente, ético, excelente y plural se ve amenazada por esta realidad. Las reglas de trabajo actual también atentan contra este ideal: por nombrar, la aceleración de los tiempos y la multiplicidad de tareas en las redacciones impactan directamente en la labor y provocan, entre otras cosas, la desvalorización de las fuentes y la apatía por la noticia.

En este día no podemos dejar de vernos como trabajadores. Como un trabajador más. Por eso, sabemos que la caída de publicidad (pública y privada) y de las ventas serán el argumento para justificar nuevos despidos o cierres que esgrimirán algunos empresarios, muchos de ellos que también se dicen periodistas. Más allá del confinamiento por la pandemia, los escritorios vacíos y las pantallas de las computadoras funcionando a distancia (cuando están prendidas) son la imagen de un territorio devastado por políticas públicas y privadas que empujan al desguace de lo más importante que tiene el periodismo: su dimensión colectiva y su rol social.

En el último quinquenio, los despidos, retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y demás políticas de recorte del personal se sumaron a los fallecimientos y jubilaciones ordinarias que han dejado miles de cargos vacantes. Sin contar con los recientes sucesos, cuyo relevamiento todavía no está realizado, fácilmente se puede calcular que en el país se han perdido 5.000 puestos de trabajo en la profesión desde 2014 en adelante. Y antes de ese año ya había comenzado un proceso de modificación estructural que no tiene aún un final claro.

Hay dos realidades laborales que debemos distinguir.

Por un lado, están los que forman parte de organizaciones creadas en forma previa a la revolución digital y por lo tanto tienen que adecuarse a un nuevo escenario. En este caso, quienes dirigen estos medios, tanto privados como públicos, muchas veces no han podido construir una cultura colaborativa que permita realizar los cambios y las transiciones necesarias, preservando la mayor cantidad de trabajo y permitiendo su despliegue profesional.

Por otro lado, están las organizaciones nativas digitales, ya creadas con una nueva visión y estructura. En estos casos, la situación no es más fácil, dada la dificultad mundial que aún existe en lograr una sustentabilidad económica en el entorno digital.

En este escenario, FOPEA reafirma:

  1. El trabajo periodístico es esencial para la democracia, lo que implica que debe cumplir con todas las condiciones laborales más la capacidad de realizar ese trabajo con plena libertad.
  2. Rechazamos la situación que se da en múltiples medios del país donde ha crecido la dificultad de trabajar con libertad por la dependencia económica de los fondos públicos. Se trata de alcanzar una sustentabilidad profesional, no solo económica, donde se pueda cumplir el servicio que la democracia exige a este campo laboral.
  3. Nos preocupa la gran cantidad de medios de todo el país, que son importantes para sus comunidades, que están en una situación terminal. Por eso, necesitamos crear estrategias de sustentabilidad –en forma de medios con o sin fines de lucro- que les puedan dar continuidad a esos activos de valor comunitario que son esas redacciones.
  4. Nos preocupan también recientes decisiones de pagar sueldos en cuotas por parte de varias empresas periodísticas, sobre todo las más grandes del país. Cuidar el trabajo profesional es una especial responsabilidad para estas empresas.
  5. El trabajo periodístico en los medios públicos nacionales y provinciales también debe ser respetado, tanto en sus condiciones laborales como en su libertad de expresión. Los medios estatales no pueden ser coto de caza cerrado de ningún funcionario, sino que deben responder al público que busca en ellos información clara, precisa y de calidad. No son medios del Gobierno, sino del Estado en su conjunto. Por ello es que el control parlamentario es uno de los pedidos que volvemos a efectuar desde Fopea. El difícil cruce en esas redacciones de las dimensiones estatal, política y gremial, a veces asfixia las competencias profesionales.
  6. Frente a esta situación especial de pandemia apoyamos las siguientes medidas, algunas de las cuales ya han sido formuladas por organizaciones sindicales, cooperativas y empresarias del campo periodístico, como Adepa, Adira, Arpa, Faptren, Sipreba, Fadiccra, AAER y ATA:

(1) Incorporar el concepto de “Informe a la Ciudadanía”, por una cantidad del 0.5 %, que deberá ser pagado por las empresas privadas en los contratos de obra y servicios públicos, el que se dedicará a informar mediante avisos sobre la utilidad pública de esa obra en los medios periodísticos locales, los que deberán tener un código de ética y cumplir con las condiciones laborales.

(2) Eximir a los periodistas del pago del monotributo por los próximos ocho meses. Facilitar el acceso de los periodistas a los beneficios dispuestos para los monotributistas.

(3) Instar a los gobiernos provinciales y municipales a instrumentar medidas de alivio tributario para los periodistas inscriptos como monotributistas por los próximos ocho meses.

(4) Generar iniciativas de alfabetización mediática a nivel nacional y provincial que incluyan la subvención de suscripciones a los jóvenes, como forma de luchar contra los procesos de desinformación.

(5) Acelerar el pago de la publicidad oficial adeudada y generar mecanismos de pago más rápido de la que se realice a partir de ahora. Agilizar para ello los procesos de registro de los pequeños medios del país en Telam, el Renappo y la Jefatura de Gabinete del Gobierno Nacional. Establecer un criterio federal de distribución de publicidad oficial y darle máxima transparencia. Desconcentrar la distribución de pauta para que los pequeños y medianos medios periodísticos tengan acceso a la pauta oficial.

(6) Facilitar la inclusión de los medios periodísticos dentro del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción, lanzado por el Gobierno Nacional, y a los fondos y capacitaciones que realiza el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). Facilitar también el acceso de los periodistas al Programa de Trabajo Autogestionado del Ministerio de Trabajo, Seguridad Social y Empleo de la Nación.

(7) Pedir a los anunciantes privados que tengan en cuenta su responsabilidad social en la promoción de un entorno periodístico pujante y libre.

(8) Promover el pago del copyright del trabajo de los periodistas, más allá de la plataforma en que se distribuya.

(9) Fortalecer el acceso de los periodistas freelance a la demanda informativa internacional a través de plataformas especiales de ofrecimiento de servicios.(10) Facilitar la inclusión de los medios periodísticos dentro del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción, lanzado por el Gobierno Nacional, y a los fondos y capacitaciones que realiza el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). Facilitar también el acceso de los periodistas al Programa de Trabajo Autogestionado del Ministerio de Trabajo, Seguridad Social y Empleo de la Nación. Pedir la creación por parte del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) de un fondo para promover la sustentabilidad del periodismo de investigación en medios locales con criterio federal.

Pese a todo, los periodistas seguiremos intentando hacer periodismo; ante todo, recordando que el periodismo es un acto de servicio y un bien social.

Que el periodismo es garante de la democracia.

Que el periodismo es enemigo de la corrupción, de la mentira y del negociado.

Que el periodismo es multiplicador de voces.

Que el periodismo es una tarea colectiva, hoy más que nunca.

Que el periodismo es el cruce de ideas en las redacciones.

Que el periodismo es la búsqueda del mejor testimonio.

Que el periodismo es el placer de informar, de que el otro sepa lo que solamente puede saber gracias al periodista.

Que el periodismo no depende de plataformas o formatos para ser mejor periodismo.

Que el periodismo es y lo hacen los periodistas.

Y que el periodista es un trabajador más».

 

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