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Este año se venderán en Argentina el triple de bicicletas que en 2019

Por la pandemia y las restricciones para circular se estima que se venderán 1,8 millón de bicicletas en el país, es decir, el triple que el año pasado.

Dicen los que recorren las calles de Buenos Aires los fines de semana que, en plena pandemia y en algunos barrios, las bicisendas están atestadas. La micropostal es parte de una tendencia mucho más grande. Por el coronavirus y el auge de los medios de transporte individuales, en todo el mundo hay furor por las bicicletas, y la Argentina no es la excepción: muchas marcas no tienen stock hasta dentro de unas semanas y los precios de algunos modelos subieron hasta un 70% en tres meses.

Los datos de los precios surgen de un relevamiento del sitio comparador Comparacity realizado en exclusiva para LA NACION. La web recopila valores históricos de productos y permite ver cómo variaron, pero además ayuda a encontrar la mejor oferta del bien que se busca.

En los últimos tres meses, entre unos 80 modelos de bicicletas, hubo algunos que subieron hasta un 70%. El aumento en más de la mitad de las unidades arranca desde un 7% y, en el último semestre, el encarecimiento va del 30% al 240%.

Los fabricantes y los vendedores locales se encontraron con un escenario nunca antes visto: aun en otoño e invierno, dos temporadas bajas para el negocio, la demanda no frenó y hasta se multiplicó.

Es una tendencia global. En Estados Unidos, por caso, la consultora NPD registró avances de más del 100% interanual en las ventas de algunas categorías de bicicletas. Los diarios de Nueva York y San Francisco reportan «faltantes» en las bicicleterías y los artículos desde Taiwán y China hablan de una sobrecarga en las fábricas donde se producen.

A todo se suman, claro, las dificultades propias del coronavirus, como los cierres temporales de fábricas o los protocolos que hacen que se trabaje a media máquina. Por caso, los fabricantes locales que importan algunos componentes de Shimano, la multinacional japonesa bicipartista más reconocida, aseguran que la compañía les prometió entregas recién para 2021.

BOOM INESPERADO

En la Argentina la producción venía «floja» desde 2018, admite Daniel Tigani, director de Cimbra, la Cámara Industrial de la Motocicleta, Bicicleta, Rodados y Afines. Los fabricantes pasaron de vender 1,5 millón en 2017 a 600.000 unidades en 2019. Este año también arrancó mal, y a eso se sumó el cierre de las fábricas por el Covid-19.

«De pronto nos encontramos con que todo el mundo quiere bicicletas para evitar el transporte público. Desde hace algunos años la bici es aspiracional porque coincide con un ideal de vida sana, no contamina y descongestiona el tráfico, pero ahora despegó de una manera tremenda», sostiene Tigani. Además, son una alternativa barata: hay opciones nacionales desde los $10.000, señala.

Agosto fue mes de venta récord: desde el Día del Niño de 2012 que no se vendía así, recuerda. Este año, Cimbra estima una venta de 1,8 millón de bicicletas, es decir, el triple que el año pasado. Mientras tanto, los fabricantes lidian con faltantes -hasta un 70% de las partes puede ser importado- y con sus propios protocolos para trabajar. Del otro lado, las bicicleterías y los vendedores dicen que faltan modelos y que las entregas se concretan no en cuestión de días, sino de semanas o meses.

Olmo Bikes, una de las más grandes fabricantes del país, está entregando con retraso por las dificultades propias de la pandemia. «Estamos vendiendo todo lo que producimos y podríamos entregar mucho más, pero tenemos estas limitaciones que nunca nos habían ocurrido», dice su director general, Ángel Berman, quien coincide con sus colegas sobre el boom nunca antes visto. Estas son: una mayor demanda por el aislamiento social, dos meses de industria parada con demanda sostenida y reapertura con protocolos, resume.

Lo que agrava la situación, apunta, es que hay un alza en la demanda mundial de manera simultánea que produce el desabastecimiento de bicipartes. «Los proveedores con los que trabajamos nos ponen fecha de embarque en nueve meses cuando les mandamos una orden de compra», dice. Antes, cuando había picos en el hemisferio norte, los pedidos menguaban en el sur, al compás de las estaciones.

FINANCIAMIENTO Y BRECHAS, LAS CLAVES

En el mismo sentido, las bicis eléctricas (una alternativa de gama más alta) también vieron su pico de demanda por estos meses. «Vimos que la venta fue muy buena pese al contexto de crisis y el invierno: las consultas subieron un 50%», resalta Gabriel Muñoz, de la marca EMOV. Las unidades que fabrica su firma se venden a partir de los US$2000, por lo que el acceso al financiamiento y la posibilidad de pagar con dólares atesorados y aprovechar la brecha fueron clave para el crecimiento de la marca por estas semanas: ya se quedó sin stock y espera poder volver a entregar dentro de un mes.

Luciano Canaglia, CEO de la bicicletería que lleva su apellido, sostiene que estos meses fueron muy buenos para «vender el stock remanente». Asegura que no llega a suplirse toda la demanda y que las listas de precio con las que debe trabajar vienen con hasta un 12% de aumento mensual. «Al haber poco stock, se está comprando por disponibilidad y no por elección», apunta, y agrega que las ventas en agosto aumentaron entre tres y cuatro veces más que las del mismo mes del año pasado».

Se vende de todo, dice, importadas y nacionales. En el primer caso, al entrar al país al tipo de cambio oficial, hoy los valores son competitivos en comparación con otros países. «La bici es económica con respecto a otros medios de transporte individuales y es una solución a nivel tránsito. En la ciudad de Buenos Aires hay infraestructura y cultura de bicicletas: la pandemia solo hizo que los tiempos se aceleren», concluye.

Fuente: La Nación

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