Qué bueno!

De Perico a la pantalla grande, Emilia actúa junto a Santiago y Federico Bal

La historia de la jujeña que dio sus primeros pasos junto a grandes protagonistas de la TV.
EMI-Y-FER
14-11-2018
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Desde muy chica Emilia Lamas, una joven jujeña de 23 años, tiene muy en claro lo que quiere: triunfar en el mundo de la actuación. Para ello se formó -y sigue estudiando- con clases de teatro. Trabajó en proyectos de teatro independiente y actualmente estudia Comunicación Social en la provincia de Tucumán.

Con una memoria que percibe el paso de los años, Emi recuerda “cuando iba a la primaria mi mamá viajaba conmigo todos los sábados a la mañana, muy temprano, para llevarme a teatro a San Salvador”.Pero su salto más grande lo vivió hace unos meses atrás, cuando, gracias a una difusión por whatsapp, se enteró que Federico Bal y un equipo de producción buscaba actrices y actores para el rodaje de su próxima película “Rumbo al mar”, que iba a filmarse en un 80% en la provincia de Tucumán.

Iba a ser la primera vez que Emi se anime al cine, pero sin dudarlo mucho “mandé mis datos y mi CV a un mail, junto con algunas fotos de actuaciones anteriores, pero pasaron los días.... y nada” relata, “hasta que al final me mandaron un mensaje diciéndome que había quedado pre seleccionada”.

Y ahí sí: de la mano de Leo, su hermano incondicional, asistió al multitudinario casting, con miedo, un poco nerviosa, pero muy firme en su decisión.

Tras varios días, una llamada perdida de un número desconocido alarmaría a la jujeña: “alguien me estaba llamando, y a los pocos minutos el director de la película de Rumbo al Mar me manda un mensaje de texto diciéndome “Emilia, soy el director, ¿me podés contestar, por favor?” cuenta entre cómplices risas, "ahí fue cuando me confirmaron que había quedado seleccionada para formar parte del elenco". Así fue como Emi, de la mano de un elenco de lujo, con dos grandes protagonistas principales (Santiago y Federico Bal) dio sus primeros pasos en la pantalla grande luego de actuar durante (casi) toda su vida en teatro.

El largometraje se filmó en Tucumán, en la localidad de Alderetes. Duró varias intensas semanas, y a Emilia le habían asignado el primer día de rodaje.¿Cómo fue trabajar con Federico?

Es muy buena onda, nada que ver como lo muestran en la tele. Cuando llegamos a la locación pude ver como armaban todo para filmar, y por ahí él se acercaba y me decía “tranqui, flaca, va a salir todo bien”. Incluso me sacó una foto con su celular y después la subió a su Instagram. Imaginate, cuando llegué a mi casa y puse a cargar mi celular, tenía un montón de mensajes de familia y amigos (que no sabían nada sobre el rodaje) que me decían “¡¡Emi, salís en una foto de Fede Bal!!”¿Cómo fue la escena y cuánto tiempo les llevó?

Tenía bastantes nervios, el teatro y el cine son muy diferentes. Nunca me imaginé que nos iban a hacer tantas tomas, tantas repeticiones, más de siete veces por lo menos. Pero claro, es por el tema de la luz, de la cámara, las posiciones, detalles, entre otros. La escena es cortita a pesar de que teníamos guión juntos. Ellos hacen una parada en el Restaurante en donde mi personaje trabaja y hay un pequeño coqueteo entre los dos. Aunque no lo creas, estuvimos desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde filmando.

Después de haber dado tus primeros pasos en el cine, ¿cómo te ves de acá a unos años en cuanto a la actuación?

Siempre lo dije en mi casa - a mamá y a papá - y lo tuve bien presente: voy a estudiar una carrera, pero nunca, nunca, voy a dejar de hacer teatro. Si tengo la oportunidad de seguir trabajando de lo que me gusta lo voy a hacer. Me encanta el teatro independiente, tengo un director que me banca siempre, y si tengo chances de seguir actuando, con nuevas propuestas a futuro, lo voy a hacer” finalizó.

SOBRE LA PELÍCULA:

Rumbo al Mar es un film argentino de 2018, protagonizado por Santiago Bal y Federico Bal, dirigido por Ignacio Garassino, según idea y guión de Juan Faerman. Actualmente se encuentra en proceso de post producción.

Sinopsis: A Julio Pereyra (Santiago Bal) le diagnostican poco tiempo de vida, por lo que decide emprender una última y épica aventura.

Concretamente, lo que quiere Julio es que su hijo Marcos (Federico Bal) -un eterno inmaduro con el que siempre tuvo una relación distante- lo lleve en su moto a cumplir su gran deseo frustrado: conocer el mar, tan alejado del Tucumán donde viven.

Si bien esta idea absurda se encuentra, por motivos bien distintos, con la rotunda oposición de Marcos y Laura (la hija perfecta que hizo todo en función de los deseos y frustraciones paternas), una serie de eventos precipita la decisión de lanzarse a ese desafío que parece tan riesgoso como imposible.

Como es de esperar por el delicado estado de salud de Julio, el viaje no resulta fácil ni tranquilo. Esta situación se profundiza porque Julio aprovecha el viaje para desandar su vida, cerrando otras asignaturas pendientes de su juventud.

Finalmente, en un plot twist inesperado, se descubre que el viaje escondía motivaciones ocultas.