Salud

Claves para una rutina desintoxicante mental y corporal

Purificarse, volver a los básicos y generar pausas reparadoras. Estos son algunos de los postulados que contempla tanto cuestiones del cuerpo físico, como la salud y nutrición que tienen que ver con la mente y el espíritu.

equilibrio
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26-08-2019

Como un equilibrista en la cuerda floja, nuestra cotidianeidad se trata un poco de generar y sostener un equilibrio sutil. Pero en lugar de mirar hacia abajo y ver el abismo, aquí la cuestión está en desandar viejos hábitos y aprender a elegir entre lo que nos hace realmente bien y aquello que no (tanto). Justamente la convivencia armónica entre ambos polos, es la que nos mantiene saludables.

En materia de alimentación, el equilibrio es crucial. La cuestión ya no se dirime entre si comer sano -que dista mucho de ingerir alimentos desabridos, simples y sin sabor- o elegir aquellos que nos generan un placer inmediato pero carecen de un valor nutricional de calidad, y por el contrario, llenan nuestro organismo de toxinas y desajustan el normal funcionamiento metabólico.

La verdadera herramienta es entender el enorme poder desintoxicante que tenemos al alcance de la mano mediante ciertos alimentos, una justa medida y hábitos beneficiosos a la hora de comer.

A diferencia de las dietas extremas de moda, o los interminables días de brebajes “mágicos” a base de polvos para desinflamar el estómago, conquistar un vientre plano y liberarnos de los kilos de más en tiempo récord -todas ellas, prácticas peligrosas para la salud, dañinas a nivel físico y estresantes mentalmente-, las nuevas corrientes en nutrición promueven un estilo de vida saludable, con hábitos de cuidado genuinos que puedan sostenerse a lo largo del tiempo para evitar rebotes de peso y enfermedades.

Tal como dijo alguna vez Ludwig Feuerbach (1872) antropólogo, humanista y filósofo alemán “somos lo que comemos”, por ende aquello que ingerimos y bebemos tiene connotación en todo nuestro organismo y, obviamente, también en nuestra piel, pelo y uñas.

Por lo tanto, la belleza está muy ligada a cómo nos alimentamos. ?“Si sentís hinchazón, dormís mal, tenés dolor de cabeza frecuente, insomnio, tus intestinos no están trabajando correctamente, sufrís de estreñimiento, gases, manifestaciones en la piel, decaimiento, falta de energía, fatiga, mucosidad, entre otros, entendé que éstos son indicadores de que tu sangre está intoxicada y tus órganos y células colapsados.

"Estos son mensajes que te está dando tu organismo, los cuales debés escuchar para solucionar”, alerta Silvina Premmurti, cocinera especializada en ayurveda, alimentación viva (raw food), alimentación keto (basada en el microbioma), macrobiótica fermentista y certificada en PNL (programación neurolingüística) orientada a la alimentación.

Y justamente una buena forma de poner un freno es mediante un proceso de desintoxicación. “Se trata, ni más ni menos, que de un descanso digestivo. Lo que el cuerpo necesita regularmente para poder llevar a cabo sus tareas de limpieza y óptima gestión de deshechos y toxinas”, explica.

Si bien se puede hacer un plan detox de un día, bebiendo jugos verdes (manzana verde, pepino, perejil, apio, espinaca, espárragos, kiwi ya que ya que su clorofila ayuda al organismo a deshacerse de toxinas), o ingiriendo sólo frutas y verduras crudas, Permmurti aconseja que lo ideal es el ayuno intermitente, que además “no requiere de mucho esfuerzo, ya que la idea es hacer que el cuerpo descanse de metabolizar el alimento para poder desintoxicarse, entonces lo ideal es ingerir una cena temprana, tipo 21 horas y alargar lo máximo posible la primera ingesta del otro día, por ejemplo sería perfecto hacerla a las 14 horas. Entre tanto, se aconseja ingerir agua, infusiones, o caldo filtrado”.

Justamente este ayuno nocturno colabora en la eliminación deshechos metabólicos como células muertas, bacterias, moco intestinal o restos de comida, equilibra las funciones metabólica, disminuye la inflamación, compensa la presión arterial, mejora la resistencia a la insulina y optimiza el funcionamiento de los intestinos.

Otros de los principales beneficios de esta práctica détox es que en el ayuno, al dejar de ingerir alimentos, se prescinde de la energía necesaria para metabolizar los alimentos, por lo que utilizamos ese mismo excedente energéticos en procesos de depuración y limpieza.

“En nuestro metabolismo constantemente se generan toxinas como la urea al metabolizar proteínas, también ingerimos pesticidas, aditivos, grasas trans, parabenos, sumado a lo que absorbemos por la piel, la contaminación ambiental que nos ingresa por vía respiratoria, y lo que se suma de toxicidad con el estrés y las emociones intensas o descontroladas que no podemos manejar”, describe la especialista.

Entonces, ella asegura que con este ayuno intermitente se logra potenciar la capacidad de trabajo de los órganos de protección, se limpia la matriz extracelular, que es el entorno inmediato de la célula, que debe estar en impecable estado para no alterar el funcionamiento de la misma, se mejora el estado anímico y se aclara el pensamiento, se potencia y aumenta la energía, y se producen dos procesos sanadores a nivel orgánico: autofagia y cetosis.

Aliados anti-toxinas?

“El término desintoxicar significa someterse una persona a un proceso por el que se eliminan las sustancias nocivas del organismo, en especial las adictivas”, asegura la Lic. en Nutrición Alejandra Raichuni.

Por eso, continuación lista cuáles son aquellos productos que vale la pena incorporar para sumarle un efecto detox a la alimentación cotidiana.

Vegetales de hoja verde

Crudos, en ensaladas, o en jugos, ya que su clorofila ayuda al organismo a deshacerse de toxinas (pesticidas, restos metálicos) propios del ambiente, y protegen, a su vez, al hígado. El berro, por citar un ejemplo, cuenta con un efecto diurético que ayuda a eliminar cualquier sustancia residual del organismo. Además, es rico en minerales.

Semillas, granos y frutos secos

Las semillas de lino, calabaza, girasol y sésamo, así como almendras y nueces aportan una gran dosis de fibras naturales que ayudan principalmente en las funciones digestivas.

Cítricos

Limón, naranja, mandarina y pomelo son ricos en vitamina C, considerada una vitamina desintoxicante (el organismo la utiliza para hacer una sustancia denominada glutatión que ayuda al hígado a desintoxicar los productos químicos nocivos). Ayudan a convertir las toxinas en sustancias solubles en agua, lo que hace que puedan ser eliminadas más fácilmente.

Verduras crudas

Enteros o en jugos, cebollas, zanahorias, espárragos, coles, remolachas tienen un alto contenido de azufre de origen natural, que ayuda el hígado a eliminar los productos químicos nocivos.

Por ejemplo, el brócoli es un excelente protector de ciertos tipos de cáncer, además contiene vitaminas C y beta carotenos que son potentes antioxidantes. El repollo tanto colorado como verde, por su parte, es rico en fibras solubles que ayudan a barrer las toxinas y el colesterol.

Té verde

No sólo barre las toxinas del sistema a través de su contenido líquido, sino también contiene un tipo de antioxidantes especiales llamados catequinas, que estimulan la función hepática.

Ajo

Además, de los beneficios para el corazón, el ajo también activa ciertas encimas que pueden ser de utilidad para el proceso depurativo del organismo. Crudo o cocido es igualmente efectivo.

Frutas

Todas ellas aportan una amplia variedad de vitaminas, destacándose la C, fibras de calidad y todo tipo de antioxidantes esenciales para mantener el cuerpo libre de tóxicos y otros residuos.

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