Fue un día como hoy, pero de hace cinco años, el 11 de marzo de 2020, cuando el jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) soltó la frase que hizo tomar conciencia al mundo entero de la gravedad de la situación en torno al COVID-19.
Pero ya desde el 30 de enero, la OMS había declarado su más alto nivel de alerta frente al nuevo coronavirus detectado en China a mediados de diciembre de 2019: la Urgencia de Salud Pública de Alcance Internacional o USPPI. Una fórmula que no impactaba en la opinión pública.
Presionado por las preguntas de los periodistas, Tedros Adhanom Ghebreyesus también mencionó "la amenaza de la pandemia" el 9 de marzo, pero el electrochoque tuvo lugar dos días después.
Una sala, un ambiente en torno al COVID-19
El miércoles 11 de marzo de 2020, muchos periodistas se reunieron en torno a las mesas en forma de U en una pequeña sala en las entrañas de la imponente sede de la OMS en Ginebra, Suiza.
La conferencia de prensa pudo ser seguida en las redes sociales, por teléfono y mediante Zoom.
Frente a los periodistas, Tedros, a su derecha Mike Ryan, encargado de urgencias en la OMS, y a la izquierda la directora general, Maria Van Kerkhove, encargada del expediente del COVID-19. Esta científica desconocida del gran público encarnó desde entonces la lucha contra la pandemia.
El jefe de la OMS sacó dos bolígrafos de su saco, ajustó sus anteojos y leyó su declaración.
"Estamos profundamente preocupados tanto por los niveles alarmantes de propagación y de gravedad, así como por los niveles alarmantes de inacción" en el mundo, dijo.
Y entonces declaró: "Hemos considerado que el COVID-19 puede ser calificado de pandemia".
En ese momento, menos de 4 mil 300 personas habían muerto en el mundo, según cifras oficiales.
Cinco años más tarde los muertos se cuentan por millones, pero a mediados de marzo de ese año todavía no habían empezado los confinamientos, los hospitales no estaban desbordados y el hundimiento de la economía no se avizoraba.

