Segundo día sin colectivos en la capital jujeña: ¿por qué paran los choferes?
Este martes se desarrolla la segunda jornada de paro del transporte urbano de pasajeros en San Salvador de Jujuy. Se trata de un conflicto en el que los choferes reclaman por el pago del aguinaldo pero el fondo del problema tiene que ver con la quita de subsidios que nación denominó “transferencia”.
Existen tres actores implicados directamente en el conflicto del transporte urbano de pasajeros: los trabajadores, los empresarios y el gobierno provincial. Si bien cada sector defiende sus intereses, el problema radica en que el principal perjudicado son los miles de usuarios que no pueden utilizar un servicio público y esencial.
Ahora bien ¿dónde y cómo se origina la causa del conflicto? Desde mediados del año pasado que el Gobierno nacional comunicó que durante el 2019 dejaría de hacerse cargo de los subsidios al transporte y transfería esa responsabilidad a las provincias.
En el caso de Jujuy, que hasta el año pasado recibía alrededor de 1000 mil millones de pesos de Nación, este 2019 el Gobierno Provincial se hizo cargo de la mitad de esa cifra a partir del 1 de enero.
Sin embargo, se desconoce quién se hará cargo de la otra mitad de la suma total de los subsidios. ¿Será el Gobierno Nacional, los tendrán que pagar los usuarios o serán los empresarios?
En la jornada de ayer, a través de un comunicado, el gobierno de la provincia se encargó de aclarar que cumple en tiempo y forma con el compromiso asumido en el nuevo sistema de subsidios. Además, responsabilizó al empresariado por el incumpliendo en el pago del aguinaldo ya que la segunda cuota del sueldo anual complementario debió ser pagada en el mes de diciembre cuando las empresas recibieron el total de los subsidios de Nación.
Por otro lado, los empresarios sostienen que con este nuevo esquema de subsidios el sistema “es inviable” y advierten sobre suspensiones y posibles despidos si no se resuelve la eliminación de los Subsidios Nacionales y la distribución y entrega de combustible que hacían posible el desarrollo normal, regular y efectivo del servicio.
Ante este panorama, el sindicato de la UTA, bajo una nueva conducción que parece tener una posición firme en el conflicto, no descarta un paro por tiempo indeterminado hasta que se les abone la segunda cuota del aguinaldo.
En el medio quedan los miles de usuarios, que son el eslabón más débil de la cadena y quienes por segunda jornada consecutiva deberán hacer hasta lo imposible para trasladarse a sus lugares de trabajo, ir a los centros de atención médica o realizar trámites obligatorios.