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"Gusti" Fernández, un ejemplo de superación y grandeza en el deporte

Campeón de cinco Grand Slam, número uno del tenis adaptado. El cordobés que demostró que con voluntad, deporte y amor, los sueños se pueden cumplir.

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15-07-2019

Al año y medio de vida, sufrió un infarto medular que lo dejó paralítico de la cintura para abajo. Su día a día iba a cambiar completamente. Pero a pesar de que el destino lo puso en ese lugar, Gusti no siente haber tenido mala suerte, sino al contrario, porque "después de eso vinieron un montón de cosas hermosas" (dijo el tenista).

Inquieto, con sueños grandes desde chiquito, "lobito" como le dicen en su ciudad natal de Córdoba, en la escuela donde asistía, las maestras propusieron una actividad: que los chicos anotan en el pizarrón a qué se quieren dedicar en el futuro y los adultos tienen que adivinar qué pusieron sus hijos. “Médico”. “Abogado”. “Arquitecto”. “Futbolista”, son algunas de las profesiones. “Futbolista. Esa es la que eligió Gusti”. “A esa altura, él ya andaba con bastones o en silla de ruedas, pero cuando leímos 'futbolista' en el pizarrón, sabíamos que era Gusti, porque ése era su sueño”, recuerda Nancy, su mamá en una entrevista con el diario El Granero.

Desde los 6 juega al tenis, y desde los 11 comenzó esa lucha por ser profesional. Hoy es el número uno en el ranking del tenis adaptado. Lo que sucede es que él, desde niño nunca se sintió diferente, siempre trató de que "se vea al discapacitado con naturalidad", dijo hace unos meses Fernández.

El hijo de Gustavo Ismael Fernández, destacado exbasquetbolista de la Liga Nacional y actual coach de Estudiantes de Olavarría, se transformó en el primer tenista adaptado en ganar los tres primeros majors de la temporada desde que se introdujo la competencia individual en los cuatro certámenes.

El último en sumar la categoría de singles fue Wimbledon, en 2016 (antes de esa decisión solo aceptaba la acción en dobles). "Es una locura. Más allá de los títulos, ganar Wimbledon es una locura. Lo hablaba con mi entrenador [Fernando San Martín]. Vengo de ganar dos Grand Slam en un año y ahora esto. Estoy desbordado, no entiendo qué pasa", confesó el Lobito Fernández, que obtuvo un premio de 46.000 libras (US$ 57.800) y desde este lunes regresa al número 1 de su categoría.

Papá fue su gran ejemplo. Lo veía jugar al basquet y se imaginaba haciendo lo mismo. Gusti comentó que "desde chico fue muy ambicioso. Eso me hizo muy decidido ante cualquier cosa que emprendía. Y con el tenis no fue diferente. Sin dudas que fue un gran trabajo de Nancy y Gustavo padre, de mostrarle al campeón del mundo que había una realidad con la que convivir, y que la felicidad era el principal objetivo.