Guerra en Medio Oriente: advierten que el conflicto impacta en insumos clave más allá del petróleo
La escalada del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en torno al estratégico Estrecho de Ormuz no solo repercuten en el precio del petróleo, sino que empiezan a generar efectos en múltiples sectores de la economía global. Según un análisis del Foro Económico Mundial, al menos nueve productos fundamentales para la producción y el consumo mundial están siendo afectados por las dificultades en el comercio marítimo.
El informe advierte que la región del Golfo Pérsico cumple un rol central en el abastecimiento de insumos estratégicos. En ese marco, el director de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, calificó la situación como una de las mayores interrupciones del suministro energético a nivel global, aunque el impacto va mucho más allá del crudo.
Uno de los sectores más comprometidos es el agrícola. Los fertilizantes, como la urea y el amoníaco, tienen una fuerte dependencia de las exportaciones que salen por esa vía marítima. Se estima que cerca del 20% del comercio global de estos productos proviene de la región, lo que podría traducirse en aumentos en los costos de producción de alimentos y presión inflacionaria a nivel mundial.
También se ve afectado el azufre, insumo clave para la producción de ácido sulfúrico, utilizado tanto en fertilizantes como en baterías para autos eléctricos. A esto se suma el metanol, fundamental para la industria química, que podría escasear si se prolongan las restricciones, impactando en la fabricación de plásticos, pinturas y fibras sintéticas.
El informe también alerta sobre consecuencias en la transición energética. La disponibilidad de materiales como el grafito —esencial para baterías— podría verse comprometida, al igual que proyectos vinculados al desarrollo de hidrógeno verde en la región, que enfrentan incertidumbre por el contexto geopolítico.
En el plano industrial, el aluminio aparece como otro recurso sensible. Oriente Medio representa cerca del 9% de la producción global fuera de China, y cualquier interrupción en su suministro impacta directamente en sectores como la construcción, el transporte y las energías renovables.
Otro punto crítico es el helio, del cual Qatar produce casi un tercio del total mundial. Este gas es indispensable en la fabricación de semiconductores y en equipos médicos como los de resonancia magnética, por lo que su escasez podría tener consecuencias incluso en el ámbito sanitario.
A su vez, productos químicos como el monoetilenglicol (MEG), utilizado en textiles y envases, ya muestran señales de encarecimiento, mientras que el transporte de mineral de hierro y acero enfrenta mayores costos logísticos debido a desvíos en las rutas marítimas y el aumento de los fletes.
Frente a este escenario, el Foro Económico Mundial advierte que la crisis podría acelerar cambios en las cadenas de suministro globales, impulsando una mayor diversificación de proveedores. En ese sentido, subraya que garantizar el acceso a estos insumos dejó de ser solo una cuestión comercial para convertirse en un tema de seguridad económica a nivel global.