La derogación de la Ley de Padrinazgo Presidencial: La “maldición” del séptimo hijo vuelve al centro del debate
La Cámara de Diputados de la Nación aprobó con 138 votos afirmativos, 96 negativos y 9 abstenciones el proyecto conocido como Ley Hojarasca, impulsado por el Poder Ejecutivo.
La iniciativa propone derogar un conjunto de normas consideradas obsoletas, sin aplicación práctica o reemplazadas por legislación posterior. Entre ellas se encuentra la Ley 20.843, que establece el padrinazgo presidencial del séptimo hijo varón o la séptima hija mujer.
Ahora el proyecto deberá ser tratado en el Senado para su sanción definitiva.
Qué era la Ley 20.843 del padrinazgo presidencial
La Ley 20.843, sancionada en 1974, institucionalizó una tradición que ya existía en Argentina desde comienzos del siglo XX: el padrinazgo del presidente de la Nación sobre el séptimo hijo varón o la séptima hija mujer de una familia.
El beneficio no era solo simbólico. La norma establecía que el ahijado presidencial debía recibir asistencia educativa gratuita en todos los niveles del sistema oficial, un argumento que hoy el Gobierno considera redundante debido a la gratuidad de la educación pública y la existencia de otras políticas sociales como la Asignación Universal por Hijo.
El proyecto aclara que quienes ya sean beneficiarios podrán mantener sus derechos.
El origen del mito: lobizones, brujas y migraciones europeas
La tradición del séptimo hijo está profundamente asociada a creencias populares traídas por inmigrantes europeos, especialmente de Europa del Este.
En esas culturas se sostenía que el séptimo hijo varón podía convertirse en lobizón, mientras que la séptima hija mujer podía estar vinculada a figuras de brujería. Para contrarrestar ese destino, surgió la idea de que una figura de autoridad —como un monarca o presidente— actuara como padrino protector.
El primer caso en Argentina y el inicio de la tradición
El origen formal de la práctica en el país se remonta a 1907, cuando Enrique Brost y Apolonia Holmann, inmigrantes alemanes del Volga radicados en Coronel Pringles, solicitaron al presidente José Figueroa Alcorta el padrinazgo de su séptimo hijo, José Brost.
La ceremonia se realizó el 20 de octubre de 1907 en la Iglesia Santa Rosa de Lima. Aunque el presidente no asistió personalmente, fue representado por una autoridad local.
A partir de ese hecho, la práctica se replicó durante décadas hasta convertirse en una tradición nacional, formalizada recién en 1974.
La Ley Hojarasca y la depuración del marco legal
El Gobierno incluyó la ley del padrinazgo dentro de un paquete más amplio de derogaciones. El objetivo declarado es eliminar normas consideradas sin vigencia práctica o reemplazadas por legislación moderna.
Entre otras normas también se mencionan leyes antiguas vinculadas a sanciones corporales, registros de actividades ya desaparecidas, regulaciones culturales y disposiciones técnicas superadas.
Contexto político y próximo paso en el Senado
Con la media sanción en Diputados, el proyecto ahora depende del Senado. En caso de aprobarse, la Ley 20.843 dejará de tener vigencia, cerrando formalmente una de las tradiciones más singulares del derecho argentino.
La posible derogación de la Ley del padrinazgo presidencial reabre una discusión que combina derecho, historia y folklore. Más allá del debate legislativo, la norma queda asociada a uno de los mitos más conocidos del país: el del séptimo hijo y las antiguas creencias sobre el lobizón.