En las primeras semanas de enero de 2026, la comunidad veterinaria internacional ha encendido las alarmas ante un aumento inusual y agresivo de casos de panleucopenia felina. Aunque no es un virus nuevo, su reciente virulencia en diversas regiones de América ha llevado a los expertos a solicitar protocolos de desinfección similares a los utilizados durante la pandemia de Covid-19, ataca el sistema inmunitario y el tracto digestivo de los felinos
Una amenaza invisible que viaja en los zapatos
A diferencia de otras enfermedades, la panleucopenia (causada por el parvovirus felino) tiene una resistencia ambiental asombrosa. Los dueños de mascotas pueden convertirse en "portadores involuntarios": el virus se transmite a través de heces o secreciones, pero sobrevive en superficies, ropa y calzado. Esto significa que un gato que jamás sale de su casa puede contagiarse si sus dueños traen el virus en la suela de sus zapatos, además el virus sobrevive por largo tiempo en el ambiente y en objetos como platos o juguetes de los felinos.

El virus ataca las células que se dividen rápidamente, destruyendo el sistema digestivo y la médula ósea. Esto provoca una caída drástica de los glóbulos blancos, dejando al animal sin defensas. Los síntomas principales son:
- Fiebre alta y apatía extrema.
- Vómitos y diarrea (frecuentemente con sangre).
- Deshidratación severa.
Los más vulnerables son los gatitos menores de seis meses, donde la tasa de mortalidad es alarmante, el riesgo también corre en gatos no vacunados y las gatas gestantes, en quienes el virus puede causar daños neurológicos permanentes en las crías.
Ante esta situación, se insta a los propietarios de felinos en la provincia a revisar los carnets de vacunación. La vacuna triple felina es la única defensa efectiva y debe reforzarse anualmente, incluso en gatos adultos y de interior

Protocolos recomendados:
- Vacunación al día: Es la prioridad absoluta.
- Higiene en el hogar: Lavarse las manos al llegar y, de ser posible, desinfectar el calzado o dejarlo en la entrada.
- Consulta inmediata: Ante cualquier síntoma de decaimiento o vómito, acudir al veterinario. El diagnóstico temprano mediante pruebas rápidas es vital para la supervivencia.

