Superliga

Boca le ganó a Talleres y acaricia la copa

Otra vez en el descuento Boca puso el 2-1. Con este triunfo, le saca nueve puntos de diferencia a Talleres y se encamina hacia el título.

01-04-2018

Boca se arrima al título en la Superliga. En el gran duelo de la fecha 21, le ganó 2-1 a Talleres, su escolta, y le sacó 9 puntos, con 18 por disputarse.

Ganaba Boca en un momento con el mejor homenaje futbolístico que recibió René Houseman. Pavón recreó la gambeta endiablada del “Loco”, el quiebre de cintura, puro potrero. En el camino había dejado a cinco rivales, el único límite que encontró fue la línea de fondo, desde la que sacó el centro atrás para que la empujara Bou.

Pavón, un wing nacido en las inferiores de Talleres, pulverizada sobre la izquierda, con el perfil cambiado, el mejor funcionamiento colectivo que mostraba el club que lo vio nacer.

Muy raro y discontinuo fue el primer tiempo de Boca. En vez de salir a buscar el que era el partido del campeonato, se paró a esperarlo, a contemplarlo con pasividad. Talleres dio un paso al frente, altivo, tuvo presencia, se adueñó de campo y pelota.

De Boca no hubo noticias por largo rato. Su mal de ausencias de arrastre (Gago y Benedetto), agravado por las bajas recientes de Tevez y Cardona, no tenía una contraprestación grupal. "Bebelo" Reynoso, la joya que Boca le fue a comprar a los cordobeses, quedaba a la sombra de un Guiñazú que juega con un entusiasmo que disimula sus 39 años.

Cuando el xeneize había pasado a controlar el encuentro con cierta autoridad, se desarmó en un tiro libre en contra. Centro de Olaza, un primer cabezazo visitante y el segundo de Quintana ante la endeble oposición de Rossi.

En la segunda etapa Boca se movía como un puntero ambicioso ante un perseguidor aplacado. El empate no le venía mal, conservaba los seis puntos de diferencia, pero quiso más. Con el último aliento gritó un gol que por subtítulo debe leerse "de campeonato".

A los 48 minutos del segundo tiempo, Pablo Pérez, el capitán, metió un rodillazo goleador en la puerta del área chica después de un centro de Wanchope Ábila y desató la locura en toda la Bombonera. Era el gol del triunfo y de la consolidación de la candidatura de su equipo: la ventaja que le sacó a su rival asoma muy difícil de descontar.

El salto de Guillermo Barros Schelotto en el banco denotó el valor del gol y el triunfo: su equipo, cómodo líder del campeonato, se sacó de encima los pesares que arrastraba desde la derrota contra River en la Supercopa. Y marcha así hacia la obtención del bicampeonato local.

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