La achilata ¿o el achilata? es la opción más rica y refrescante para pasar el verano en Tucumán. Quienes pasaron por el "Jardín de la República" y la probaron no pueden olvidarse de su sabor, y el problema es que sólo se la consigue allí.
En relación a la receta, cada fabricante tiene su fórmula compuesta por agua, azúcar, colorantes, esencias y hielo. Aunque, también, cada cual tiene un toque secreto.
¿De dónde proviene su nombre? Durante la oleada inmigratoria de fines del siglo XIX los italianos invadieron las calles de Argentina y los vendedores ambulantes ofrecían su helado al grito de: “¡hay gelato!”, una deformación del italiano c'è il gelato. Con el tiempo la pronunciación tucumana adaptó el término a “achilata”.
El producto que se puede conseguir en Jujuy y más se asemeja a la achilata son las granitas, pero, sin dudas, no puede reemplazarla.