A pocas semanas del inicio del Mundial 2026, el panorama turístico en Estados Unidos muestra señales inesperadas: hoteles en distintas ciudades sede comenzaron a bajar sus tarifas ante una demanda menor a la prevista. Según datos del sector, los precios de alojamiento para días de partido cayeron cerca de un 30% respecto a comienzos de año, reflejando la incertidumbre que atraviesa la industria.
El principal factor detrás de este fenómeno sería el elevado costo de las entradas. Especialistas y operadores coinciden en que los precios fijados por la FIFA desalientan a muchos aficionados a viajar. Se estima que seguir a una selección durante todo el torneo podría costar al menos 6.900 dólares solo en tickets, una cifra muy superior a la de ediciones anteriores.

La situación se replica en ciudades clave como Atlanta, Dallas, Miami, Filadelfia y San Francisco, donde los hoteleros reconocen que las reservas no alcanzan los niveles esperados. Incluso, desde el sector advierten que muchas empresas comenzaron a reducir tarifas “en estado de alerta” para captar visitantes, mientras que la propia FIFA habría liberado bloques de habitaciones previamente reservados.
A este escenario se suman factores globales como la inflación, conflictos internacionales y políticas migratorias más estrictas, que también impactan en la decisión de viajar. A pesar de ello, los empresarios mantienen una cuota de optimismo y apuestan a una recuperación de último momento, impulsada por reservas de último minuto a medida que se acerque el inicio del torneo.


