Economía

Alquilar en crisis: encuesta revela caída de ingresos, deudas y recorte en alimentos en todo el país

Además, el 70% de los inquilinos enfrenta aumentos cada tres o cuatro meses, lo que complica la planificación financiera.
alquiler
30-03-2026
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La crisis de los inquilinos en Argentina dejó de ser un problema exclusivamente habitacional para convertirse en un reflejo profundo del deterioro económico y social. Así lo expone una encuesta nacional de la organización Inquilinos Agrupados, que muestra cómo la caída de los ingresos y la inestabilidad laboral desplazaron a la vivienda como principal preocupación.

Por primera vez, el 96,4% de los encuestados señaló al salario como el problema central, seguido por el empleo (94,6%) y recién en tercer lugar la vivienda (94,3%). Este cambio no es menor: evidencia que la dificultad ya no radica solo en acceder a un alquiler, sino en sostenerlo en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.

Por primera vez, las preocupaciones de los inquilinos cambiaron de eje:

  • 96,4% señaló al salario como su principal problema
  • 94,6% mencionó el empleo
  • 94,3% apuntó a la vivienda

El dato refleja el fuerte deterioro del poder adquisitivo y la dificultad creciente para afrontar gastos básicos.

En ese escenario, el 17,2% de los inquilinos tuvo que mudarse por no poder afrontar el costo del alquiler, con situaciones más críticas en provincias como Neuquén, Córdoba y Buenos Aires. La presión sobre los ingresos es cada vez mayor: mientras un tercio destina cerca del 50% de su salario a la vivienda, el sector más afectado llega a comprometer hasta el total de sus ingresos.

El informe también revela una creciente precarización laboral. Casi la mitad de los inquilinos tiene más de un empleo, y un 30% debió sumar trabajos para sostener su economía diaria. A esto se suma el endeudamiento: el 70,9% tiene deudas activas, muchas de ellas vinculadas a gastos básicos como alimentos o alquiler.

Mudanzas forzadas y presión del alquiler

El informe indica que el 17,2% de los inquilinos debió mudarse por no poder pagar el alquiler.

Las provincias más afectadas son:

  • Neuquén (33,3%)
  • Córdoba (23,1%)
  • Buenos Aires (20,2%)

Mientras que Santa Fe (11,9%) y la Ciudad de Buenos Aires (9,4%) presentan niveles menores, aunque igualmente significativos.

Además, el 70% de los inquilinos enfrenta aumentos cada tres o cuatro meses, lo que complica la planificación financiera.

En cuanto al peso del alquiler sobre los ingresos:

  • Un tercio destina menos del 30%
  • Otro tercio alrededor del 50%
  • El sector más afectado destina entre el 60% y el 100% de sus ingresos

En paralelo, aparecen señales alarmantes en el consumo. El 65,1% de los encuestados reconoció haber reducido el gasto en comida y casi un tercio afirmó que solo realiza una o dos comidas por día. Entre los jubilados, la situación es aún más delicada, con niveles más altos de recorte alimentario y mayor proporción de ingresos destinados al alquiler.

Pluriempleo y endeudamiento en aumento

La situación laboral también refleja el deterioro económico:

  • 46% tiene más de un empleo
  • 14% perdió algún trabajo
  • 30% sumó una ocupación adicional

El endeudamiento se volvió estructural:

  • 70,9% tiene deudas activas
  • 53,2% se endeudó para comprar alimentos
  • 38,9% para pagar el alquiler
  • 65,2% mantiene deudas con tarjetas de crédito

El dato final sintetiza la magnitud del problema: casi el 90% de los hogares inquilinos tuvo que ajustar sus gastos. En ese marco, comienza a consolidarse un fenómeno estructural, la llamada “segunda generación inquilina”, que refleja la creciente imposibilidad de acceder a la vivienda propia.

Entre los jubilados, la situación es aún más crítica:

  • 41,7% come una o dos veces al día
  • 72,2% redujo su consumo de alimentos
  • 86,1% destina al menos el 40% de sus ingresos al alquiler

Lejos de ser un fenómeno aislado, la crisis de los inquilinos se presenta como un síntoma de una economía tensionada, donde el acceso a derechos básicos —como la vivienda, el trabajo y la alimentación— se vuelve cada vez más frágil. El desafío ya no pasa solo por regular el mercado inmobiliario, sino por recomponer ingresos y condiciones de vida en un contexto que, para millones, dejó de ser sostenible.

 

Un cambio estructural en el acceso a la vivienda

El informe también advierte sobre el crecimiento de la “segunda generación inquilina”. En la Ciudad de Buenos Aires, más de la mitad de los hogares (51,6%) ya no accede a la vivienda propia, una tendencia que se replica en otras provincias.

En términos generales, el 89,6% de los hogares inquilinos tuvo que ajustar gastos, lo que refleja la magnitud del deterioro económico.

Un fenómeno multidimensional

El estudio concluye que la crisis de los inquilinos se consolidó como un fenómeno estructural, atravesado por la caída de ingresos, la inestabilidad laboral y el aumento sostenido del costo de vida.