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El mensaje pascual del Papa Francisco

En su mensaje de Pascua el Papa afirmó que nosotros, los cristianos, “creemos y sabemos que la resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo”.

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01-04-2018

“Jesús ha resucitado de entre los muertos. Este anuncio resuena en la Iglesia en todo el mundo junto al canto del Aleluya”. Con estas palabras comenzó el Papa Francisco su Mensaje Pascual, para destacar que Jesús es el Señor, a quien el Padre ha resucitado”, de modo que “Él está vivo para siempre en medio de nosotros”.

Los cristianos, “creemos y sabemos que la resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, esa que no decepciona”. Sí, porque es “la fuerza del grano de trigo, esa del amor que se abaja y se entrega hasta el final, y que verdaderamente renueva el mundo”.

Fuerza que, como dijo el Santo Padre también hoy da fruto en los surcos de la historia, “marcada por tantas injusticias y violencias”. Da frutos de esperanza y de dignidad - dijo - donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y falta de trabajo, en medio de los prófugos y de los refugiados - tantas veces rechazados por la actual cultura del descarte” -, y también - prosiguió Francisco - da frutos a las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de los diversos tipos de esclavitud de nuestro tiempo.

Hoy pedimos frutos de paz para el mundo entero

De ahí que el Pontífice haya afirmado que hoy “pedimos frutos de paz para el mundo entero”, comenzando por “la amada y martirizada Siria, cuya población está extenuada por una guerra que no ve el fin.

Que en esta Pascua la luz de Cristo Resucitado ilumine las conciencias de todos los responsables políticos y militares, para que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas que estos hermanos y hermanas nuestros necesitan urgentemente, asegurando al mismo tiempo las condiciones adecuadas para el regreso de los desplazados”.

Frutos de diálogo

El Obispo de Roma imploró “frutos de diálogo para la península coreana, para que las conversaciones en curso promuevan la armonía y la pacificación de la región”. Pidió además “frutos de paz para Ucrania, para que se fortalezcan los pasos en favor de la concordia y se faciliten las iniciativas humanitarias que necesita la población”.

Frutos de consolación para el pueblo venezolano

Suplicó “frutos de consolación para el pueblo venezolano, el cual - como han escrito sus Pastores - vive en una especie de 'tierra extranjera' en su propio país. Para que, por la fuerza de la resurrección del Señor Jesús, encuentre la vía justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la crisis política y humanitaria que lo oprime, y no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria”.

¡Feliz Pascua a todos!

Sí porque “muerte, la soledad y el miedo - explicó el Pontífice - ya no son la última palabra”. Hay una palabra que va más allá y que sólo Dios puede pronunciar: “Es la palabra de la Resurrección”. Ella, con la fuerza del amor de Dios, “ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos”. Y concluyó con su deseo de: “¡Feliz Pascua a todos!”.

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