Francia aprobó una ley para restringir el acceso de menores de 15 años a las redes sociales, convirtiéndose en el primer país de Europa en avanzar con una medida de este tipo. La iniciativa, impulsada por el presidente Emmanuel Macron, también contempla limitar el uso de teléfonos celulares en los liceos con el objetivo de reforzar la protección de niños y adolescentes frente al uso de las plataformas digitales.
La norma recibió el respaldo definitivo del Parlamento luego de que, tras el visto bueno del Senado, la Asamblea Nacional la aprobara por 279 votos a favor y 81 en contra. El Gobierno francés prevé que la ley entre en vigencia a partir de septiembre, coincidiendo con el inicio del próximo ciclo lectivo.
¿Qué establece la ley?
La nueva legislación prohíbe que los menores de 15 años accedan a cualquier red social. Solo quedan exceptuadas las plataformas educativas o aquellos servicios digitales que no sean considerados redes sociales, como las enciclopedias en línea.
Durante el tratamiento parlamentario se descartó la propuesta de elaborar una lista de plataformas restringidas y se optó por una prohibición general para todas las redes sociales.
Además, la ley incorpora otra medida vinculada al uso de la tecnología en el ámbito educativo: los estudiantes de los liceos franceses tampoco podrán utilizar teléfonos celulares durante la jornada escolar.
¿Por qué impulsa esta medida Francia?
El Gobierno de Emmanuel Macron sostiene que el objetivo es proteger a niños y adolescentes de los efectos del uso excesivo de las redes sociales y las pantallas sobre la salud mental, el descanso y el desarrollo.
La decisión se enmarca en un debate que cobra cada vez más fuerza a nivel internacional. Australia ya aprobó una ley que restringe el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, mientras que la Comisión Europea analiza impulsar medidas similares para regular el acceso de niños y adolescentes a las plataformas digitales.
Con esta aprobación, Francia se convierte en el primer país europeo en sancionar una ley que restringe el acceso de menores de 15 años a las redes sociales, marcando un precedente para el resto del continente.