La Justicia de Río de Janeiro solicitó la prisión preventiva de Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años acusada por presuntos gestos racistas en un bar de Ipanema a mediados de enero. La joven permanece detenida en Brasil desde el 15 de enero, con pasaporte retenido y tobillera electrónica.
El pedido fue presentado por el Ministerio Público, que sostuvo que las medidas dispuestas hasta el momento entre ellas, la retención del pasaporte, la prohibición de salir del país y el uso de una tobillera electrónica no resultan suficientes para garantizar el normal desarrollo del proceso judicial ni evitar un eventual riesgo de fuga.
Según la acusación, la mujer habría realizado gestos e insultos de carácter racista, incluyendo expresiones ofensivas vinculadas al color de piel, durante una discusión con empleados del local por el pago de la cuenta. El episodio fue registrado por testigos y derivó en su imputación por el delito de injuria racial, una figura que en la legislación brasileña está equiparada al delito de racismo.

En Brasil, la injuria racial contempla penas de prisión de entre dos y cinco años y, tras recientes reformas legales, no admite excarcelación mediante fianza, lo que agrava la situación procesal de la acusada. La Fiscalía remarcó además que la mujer habría mantenido una actitud desafiante frente a las autoridades y reiterado conductas inapropiadas, argumentos que fundamentaron el pedido de detención preventiva.
Por su parte, la defensa presentó un habeas corpus, solicitando que se rechace la prisión preventiva y que la acusada pueda continuar el proceso en libertad o regresar a la Argentina, al tiempo que cuestionó la proporcionalidad de las medidas adoptadas.
La causa se encuentra ahora a la espera de una definición judicial, mientras el caso continúa generando debate público y mediático en ambos países, en un contexto de especial sensibilidad en Brasil frente a los delitos vinculados a la discriminación racial.