En medio del constante aumento en el precio de la carne vacuna, el pollo y el cerdo, la carne de llama comenzó a ganar mayor protagonismo en la mesa de los jujeños, tanto por su precio como por sus beneficios nutricionales.
El chef jujeño José Frías, reconocido por su trabajo con productos autóctonos del norte argentino, explicó que en los últimos años se registró un crecimiento sostenido en el consumo de este alimento, tendencia que se profundizó con la actual situación económica.
“Hay bastante demanda, no solo por una cuestión de precios sino también por el valor agregado que tiene el plato. La carne de llama combinada con productos como quinoa, habas o choclo habla de una variedad muy interesante en la cocina”, expresó.
Frías destacó que durante mucho tiempo el mayor consumo de este producto se registraba en la vecina provincia de Salta, a pesar de que Jujuy concentra cerca del 70% de la población de llamas del país.
Sin embargo, señaló que el panorama comenzó a cambiar con el paso del tiempo y que hoy cada vez más jujeños incorporan este tipo de carne en su alimentación.

“Antes veíamos cómo la carne se iba para otras provincias, pero hoy el paladar del jujeño evolucionó y empezó a consumir más este producto”, indicó.
El chef también remarcó que el aumento del precio de otras carnes durante los últimos años llevó a muchos consumidores a buscar alternativas más accesibles, lo que favoreció la expansión de este producto regional.
Según explicó, la carne de llama registró incrementos mucho menores en comparación con otros cortes tradicionales.
“El año pasado un buen corte estaba entre 6.000 y 8.000 pesos y hoy tuvo una variación muy pequeña. En estos últimos años habrá aumentado entre un 8 y un 10%, algo que no se ve reflejado en la economía general”, detalló.
Además de su precio, Frías resaltó los beneficios nutricionales de la carne de llama, ya que se trata de una proteína magra con importantes aportes para la salud.
A su vez, subrayó que el crecimiento del consumo también impacta positivamente en la economía regional, especialmente en las comunidades productoras de la Puna. “Esto ha servido mucho para activar la economía regional, porque hay productores, grupos de abastecimiento local y sistemas de engorde que están trabajando para que crezca el consumo”, explicó.
