Hoy, Jujuy se detiene para vivir una de sus jornadas más emotivas y profundas: el Jueves de Comadres. Esta celebración, que ocurre el jueves previo al inicio del Carnaval, es el momento en que las mujeres se adueñan del espacio público para celebrar la amistad y la lealtad.
Para los jujeños, el Carnaval no empieza realmente cuando se desentierra el diablo el sábado, sino hoy, cuando las mujeres hacen sonar sus cajas. Es un día de liberación y autonomía, donde las comadres renuevan un pacto de hermandad que las une de por vida.
Un lazo que va más allá de la amistad
La palabra "comadre" significa para el jujeño ser una "segunda madre". Se elige para este rol a alguien con quien existe una amistad profunda, capaz de ser un ejemplo para los hijos. Hoy, ese vínculo se ratifica entre abrazos, risas y brindis.
En cada rincón de la provincia, desde la Quebrada hasta los Valles, las mujeres se reúnen en plazas y mercados. Allí comparten comidas típicas y bebidas tradicionales como la chicha de maíz. El lema que se escucha en cada "rueda" es claro: "Agrupación de comadres no necesita compadres".
Albahaca, harina y el "talqueado"
El paisaje de hoy es blanco y verde. El ritual incluye el "talqueado", donde las mujeres se rocían el rostro y la ropa con harina o talco. Este acto simboliza la alegría compartida y la igualdad; bajo el polvo blanco, todas las diferencias desaparecen.
La albahaca es la planta sagrada del día y su aroma es el "olor del carnaval". Existe un código social según dónde se coloque el ramito: si la mujer lo lleva en la oreja izquierda, indica que es soltera; si lo lleva en la derecha, que está casada o comprometida.
El Topamiento y la "Torta de Comadre"
Uno de los momentos más visuales es el topamiento o Tincunacu. Bajo arcos adornados con flores y serpentinas, las comadres se encuentran para bendecirse mutuamente. Es allí donde se intercambia la tradicional "torta de comadre", un pan dulce decorado con golosinas y pequeñas palomas de masa.
Este regalo simboliza el compromiso de cuidar y guiar a los ahijados. Mientras esto ocurre, las coplas resuenan en círculos de mujeres que, al ritmo de la caja, recitan versos picarescos, alegrías y también sus penas.
Recomendaciones y lo que viene
La fiesta de hoy funciona como el preludio definitivo del Carnaval Grande. Tras el festejo de las comadres, el viernes se suele descansar para llegar con energía al sábado de desentierro, cuando el Pujllay (el diablo del carnaval) salga finalmente de la tierra.
Se recuerda disfrutar con responsabilidad colectiva, respetando el consentimiento en los juegos de espuma y cumpliendo con la Tolerancia Cero al alcohol si se conduce. El Jueves de Comadres es, ante todo, un encuentro de respeto y gratitud que garantiza que el Carnaval sea una verdadera unión.