Una nueva edición de Detrás de las Noticias contó con el análisis de Jorge Noceti, temporalmente a cargo de la conducción, quien en su editorial abordó diversos temas referidos a la actualidad política del país y de la provincia.
"El fin de semana sucedió un hecho que debió haber acaecido mucho tiempo atrás. Me refiero a la renuncia de Manuel Adorni a la jefatura de Gabinete. Digo esto porque fueron tantas las conductas reiteradas, las informaciones falsas, la falta de transparencia y la falta de explicación que parecía el cumplimiento de aquel refrán: 'tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe'.
Toda esta cantidad de cosas que se le acumularon al jefe de Gabinete y que no tuvieron las explicaciones necesarias terminaron inevitablemente llevando a su renuncia.
En realidad, la renuncia de un funcionario no es un hecho grave. Los funcionarios están a disposición del gobernador, del presidente o de quién los haya designado. El cambio de un funcionario es bastante normal en una administración pública.
Lo que sí llama la atención es que en un gobierno que hizo de la moralidad pública una bandera, se produzca esta situación de poca transparencia, de opacidad en el funcionario de mayor jerarquía en cuanto a cargos de designación y no electivos, atrasó o puso un manto de sospecha que salpicó a toda la gestión, especialmente al gobierno nacional y al presidente Milei.
Ustedes recordarán, todo empezó con ese fatídico viaje de Milei con sus funcionarios, con Adorni incluido, a Estados Unidos para promover una semana de inversiones en nuestro país. En ese avión presidencial, coló a la mujer de Adorni. La prensa descubrió su presencia en medio de la comitiva oficial y luego Adorni pretendió justificar diciendo que había ido a 'deslomarse' por nuestro país a Estados Unidos y quería tener a su lado a su esposa. Justificación que no tenía ninguna razón de ser y fue muy poco feliz.
Le siguió a ello el viaje a Punta del Este en un avión privado con su familia para pasar los días de Carnaval. El viaje tenía un costo de 10 mil dólares y nunca se explicó de dónde salió el pago. Primero un amigo de Adorni dijo que había pagado el vuelo de ida y que el ex funcionario había pagado el de vuelta. Adorni después dijo que él había pagado el viaje completo. Apareció luego una boleta a nombre de un piloto por ese mismo vuelo, que compraba paquetes de viajes y luego los iba utilizando por tramos.
Adorni dijo que era el único viaje que hizo para tener un espacio de descanso con su familia. Inmediatamente le aparece otro viaje al Caribe, a un all inclusive, un hotel de lujo. Simultáneamente le aparece un departamento comprado en Buenos Aires con un préstamo dado por dos jubiladas que no tenían ninguna capacidad económica para prestarle 100 mil dólares cada una. La reforma de la casa del country comprada por su mujer por 250 mil dólares y que el contratista confiesa que esa plata le fue dada por Adorni en efectivo.
Hoy mismo apareció la declaración de una funcionaria de la jefatura de Gabinete y de otro que estaba con él cuando era vocero presidencial, que adquirieron con sus tarjetas productos suntuarios y de videojuegos para Adorni por montos importantes que fueron restituidos por el propio jefe de Gabinete en efectivo.
Es decir, toda una serie de cosas que tiñeron la función y el paso de Adorni por la función pública de un halo de sospecha de corrupción. Incluso demoró la presentación de su declaración jurada por más de tres meses. Y cuando la presentó, lejos de aclarar lo que debía aclarar, se oscureció más el panorama.
Pero a mi lo que más me llamó la atención no es esto que todos ustedes ya lo saben porque fue sucediendo a lo largo de estos meses. Lo que me llama la atención es el texto de la renuncia de Adorni. Un texto incapaz de reconocer un error. Incapaz de reconocer lo que salta a la luz de la información que brindó la prensa. Incluso es incapaz de pedir perdón por los errores que cometió. Uno de ellos, por ejemplo, inevitablemente público, como el viaje de su mujer a Estados Unidos, podría haber merecido algún mea culpa por parte del jefe de gabinete. Sin embargo, nada de eso trasunta su carta, ni su renuncia, sino que por el contrario es una reafirmación de su soberbia que le costó su cargo y una parte importante del prestigio del presidente de la República.
En su reemplazo, Milei designó a Diego Santilli. Pasamos de lo que era la anticasta a lo que es hoy casta. Se trata de un ex justicialista, un ex macrista y ahora de La Libertad Avanza. O sea, un fenómeno muy parecido al de Patricia Bullrich, de lo que se llamó el 'saltimbanqui' de la política. Llega con algunos pergaminos pero también con algunas sombras a sus espaldas. Esperemos que el tiempo nos permita advertir en él una gestión productiva, por el bien del país. Lejos estamos nosotros de pretender que a ellos les vaya mal porque nos va en eso la suerte de todos los argentinos.
Ojalá Diego Santilli pueda reencauzar la figura de la jefatura de Gabinete y cumplir con los mandatos constitucionales que Adorni no cumplió, como por ejemplo brindar las explicaciones correspondientes al Congreso. Esto lo digo entre paréntesis. Las mentiras que Adorni le dijo en la cara a los diputados y que después las desmintió en su propia declaración jurada de bienes. Estas cosas esperemos que Santilli las subsane y cumpla con el mandato constitucional.
Otra circunstancia, fuera de estas cuestiones que estoy hablando, y que tuvo lugar la semana pasada, fue el incremento de la cotización del dólar. Estaba planchado en $1.450 desde casi principio de año y en el curso de la semana pasada, hasta hoy, superó la barrera de los $1.500. El dólar informal en algunos lugares llegó a cotizar $1.540.
Esto obedece a muchos factores. Hay muchas causas que provocan esto. Pero la única preocupación que tengo y que creo que debemos tener todos es en qué medida ese desbalance o fluctuación puede trasladarse a los precios o la inflación. Porque mientras sea el acomodamiento de un valor más de la economía todo estaría bien, en tanto y en cuanto esto no se traduzca en una mayor inflación. Quiero creer que eso no va a suceder porque, en definitiva, el dólar lleva un incremento en el transcurso del año de entre un 1,4 y 1,6%, con una inflación que creció 14,7, casi 15% en el igual período, por lo cual es un reacomodamiento que de alguna forma se justifica porque es un elemento más de la economía que tiene que ponerse en línea con los demás precios relativos.
Para terminar, quiero referirme a un punto que fue tocado por el Dr. Jenefes en los editoriales de los pasados programas de Detrás de las Noticias, que tiene que ver con el sector tabacalero de Jujuy. Se origina en un proyecto de ley que se presentó tendiente a prorrogar la emergencia del sector tabacalero. Quiero hablar de esto porque soy abogado de la Cámara del Tabaco de Jujuy desde hace 40 años. Es decir, conozco desde adentro la situación del sector tabacalero y puedo hablar con conocimiento de causa. Ese conocimiento me dice que el sector no está en emergencia. No necesita una prórroga de la ley de emergencia. Tampoco existen hoy las causas que en 2016, diez años atrás, motivaron aquella ley que hoy se pretende prorrogar.
Hoy las instituciones del sector tienen la suficiente madurez en su conducción como para poder resolver puertas adentro la problemática del sector, sin necesidad de injerencia de terceros, y menos del sector público provincial.
Una declaración de emergencia resulta claramente innecesaria. De hecho, hubo una reunión informativa de productores tabacaleros que asumió este compromiso y este planteo, y constituyeron una comisión especial integrada por representantes de la Cámara del Tabaco, de la Cooperativa de Tabacaleros y de productores de las distintas zonas, tendiente a juntarse, reunirse y encontrar los puntos que son necesarios de resolver. Pero esto, puertas adentro, y con la madurez que tienen los dirigentes del sector y con la seriedad que los caracteriza. Esa comisión está funcionando y está produciendo avances.
Sin duda, con esos avances van a terminar de componer lo que está en la palestra, que es la deuda de la Cooperativa de Tabacaleros. Efectivamente tenía una deuda muy importante que la refinanció con el Banco Nación. Pagó una parte más que importante de esa deuda, no sólo por su eficiencia, sino también por obtener el apoyo de los recursos del Fondo especial del Tabaco y de las demás instituciones del sector. Lo que le queda hoy es relativamente poco en función del volúmen de la deuda que arrastraba. Con lo cual, la solución a eso poco que queda se puede obtener directamente del sector en una reunión privada y entre el sector mismo, sin necesidad de injerencias ajenas. En realidad el sector no necesita de ninguna emergencia, como dije, y sí necesita que lo dejen trabajar y decidir el destino de sus recursos. Trabajar sin injerencias de terceros es la mejor solución que se le puede dar al sector tabacalero en este momento".