Jujuy
TRADICIONES

El significado del Día de las Almas en Jujuy: duelo, ofrendas y celebración

Cada 1 y 2 de noviembre, las familias jujeñas preparan ofrendas y mesas para recibir a las almas que regresan del más allá, en un ritual que transforma el dolor en memoria y celebración.

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Somos Jujuy por Somos Jujuy | 31-10-2025 18:45

Cada año, en distintos rincones de la provincia, familias se preparan para el Día de los Fieles Difuntos o más conocido como el Día de las Almas con una mezcla de respeto, trabajo y emoción. No se trata solo de un ritual andino, sino de una manera de reconectar con quienes ya no están y de transformar el duelo en memoria viva.

En entrevista con Mañanas Informadas, programa que se emite por la pantalla de Canal 7, la profesora de expresión corporal Morena Álvarez García y la psicóloga Natalia Díaz, coincidieron que el armado de las ofrendas se repite año a año como parte de un proceso colectivo. 

"Esta fecha tiene que ver con una cosmovisión andina que entiende que, si bien se pierde la presencia física, el alma sigue estando", explica Díaz. "El cuerpo es lo que duelamos, y ese duelo tiene que ver con la transmutación del amor. Es una manera de reencontrarnos con quienes amamos desde otro lugar".

Las ofrendas, entonces, no solo son una tradición sino también un recurso emocional, "los rituales simbolizan etapas y procesos, y en este caso nos ayudan a procesar la muerte, que muchas veces se vive como algo trágico. En cambio, acá se transforma: se cocina, se comparte, las familias se visitan. Se vive el recuerdo no desde el dolor, sino desde la transmutación de la pérdida", agrega la psicóloga.

Ofrendas para el día de los fieles difuntos
Ofrendas para el día de los fieles difuntos

El guía de turismo Horacio Galán aportó otra mirada, "cada territorio tiene su simbolización y cada familia su forma de representar el Día de las Almas". En Tilcara, por ejemplo, las mesas incluyen figuras tradicionales como las escaleras, que representan el ascenso y descenso de las almas; las palomitas, símbolo del espíritu santo; y pequeñas guaguas o figuras humanas hechas en masa. También se suman cruces, torres, capias y roscas, que se preparan con dedicación familiar.

El 31 de octubre, cuando se coloca la mesa del alma nueva, las familias suelen poner una mayor cantidad de ofrendas. Participan grandes y chicos, tanto en la preparación como en el armado, y se espera el momento del reencuentro simbólico que llega el 1 de noviembre.

Además, hizo mención que se realizan juegos después de levantar la mesa el día 2, que son los "casamientos" y "bautismos", representaciones humorísticas que forman parte del ceremonial y ayudan a aliviar el duelo, "se eligen parejas, se los maquilla, hay quien hace de cura, se nombra a padrinos y compadres de las guagüitas. Es una forma de romper con las reglas canónicas y transformar el dolor en risa, en vínculo, en vida compartida", comenta Galán.

Desde la mirada emocional, Natalia Díaz resumió que estas ceremonias "ayudan a calmar el dolor. Recuperar estos rituales es recuperar nuestra forma de sanar".

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